El 21 de febrero del 2021, el ex dirigente demócrata, periodista y analista internacional Luis Rosales traía a Mendoza a los libertarios José Luis Espert y Javier Milei, quienes, por aquellos días, caminaban juntos el país mostrándose como una alternativa político-electoral al kirchnerismo gobernante con el Frente de Todos y a la oposición nucleada en Juntos por el Cambio. Animando un acto en la plaza Independencia, Ciudad, en la tarde del domingo 21, y luego de que Rosales prometiera sacarse selfies con los presentes, Espert tomó el megáfono y lanzó aquel recordado insulto desaforado contra el hombre fuerte de Cambia Mendoza. El “¡Cornejo puto!” que vociferó hizo aplaudir y gritar de júbilo al grupo que lo acompañaba. A su lado, un Milei con un barbijo que nunca se sacaría aplaudía de tanto en tanto y tomaba registros del acto en video con su celular. Pocos minutos después, a su turno, diría que había llegado a la ciudad “junto con Rosales a proponerles un sueño” a los mendocinos.

Este jueves, cuando expiró el plazo para los actos preelectorales de cara a las PASO del domingo, ambos dirigentes libertarios se ocuparon de los mendocinos otra vez: Milei lo haría por medio de un mensaje en las redes sociales advirtiendo que no tiene candidatos en Mendoza y aclarando, seguidamente, que no son opciones válidas de voto ni “el frente de chorros, porque ya sabemos de qué se trata”, dice con énfasis con referencia al perokirchnerismo, pero tampoco, agrega, “con los radicales ni con Cornejo, ¿sabés por qué? Porque Cornejo es un dictador al querer pasar por sobre la Corte Suprema de la Provincia”, a lo que agregó que cuando vino a Mendoza a realizar una presentación, Cornejo le habría querido bloquear por varios medios la realización del mismo.

Y Espert, en medio de un trabajoso ingreso a Juntos por el Cambio, que implicó fuertes disputas internas, más un sordo y desconfiado enfrentamiento entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, los máximos líderes que pujan por quedarse con la candidatura a presidente del frente, le dirigió un cálido mensaje a Cornejo vía Twitter: “Gracias, Alfredo”, escribió en su cuenta, adjuntando un posteo previo del senador mendocino que por la misma vía le daba la bienvenida a Juntos por el Cambio: “Con Espert, sumamos nuevas propuestas para salir de la decadencia. ¡Bienvenido!”, escribió con una foto de ambos compartiendo un café.

¿Causa alguna extrañeza ambos comportamientos, por los de Milei y Espert? Pareciera que no en ese estado de naturalización de las cosas en el que se vive en Argentina. Pero en algún punto hay que detenerse y analizar ciertos comportamientos, porque no todo debiese valer lo mismo; mucho menos en una situación tan extremadamente crítica del país donde para muchos –no se podría decir para cuántos en verdad hasta que comiencen a aflorar los resultados electorales–, no todo vale lo mismo, precisamente.

Aquel Espert que insultaba a Cornejo o al resto de los integrantes de la oposición, hoy se ha sumado como un miembro pleno a la misma oposición. ¿Qué pudo haber cambiado en este tiempo? El lugar común que surge solo, sin esfuerzo y espontáneamente, sería que ha sido el espanto, probablemente. También la especulación y también, por qué no, el hecho de que las diferencias de dos años atrás no existen dos años después frente a una elección general. Claro que nadie o muy pocos en la política argentina están en condiciones de tirar la primera piedra denunciando impurezas, también es cierto. Empezando por tantos radicales, hoy cerrados antipopulistas, como Cornejo, por caso, Julio Cobos y otros en un número casi incontable fueron parte y fogoneros de aquella concertación o transversalidad que compartieron con Néstor Kirchner hasta tres lustros atrás. Pero, para qué ahondar en tales cuestiones que hoy no vienen a cuento de nada o no sirven de nada, también se podría agregar.

Pero, atención con Milei. Su comportamiento sí que es singular, casi desconcertante. Las encuestas en Mendoza lo ubican en el primer lugar de las preferencias de los votantes pensando en el próximo presidente de la Nación. Y sigue en ese lugar de privilegio desde varias semanas a esta parte y, para algunos de los encuestadores, hasta consolidado. Y las dos encuestas más serias y rigurosas de las que se han realizado están dejando al descubierto que buena parte de quienes se inclinan por un Milei gobernador, también lo hacen por el oficialismo en Mendoza. ¿Entonces, por qué Milei, que dice no tener candidatos en Mendoza, pide no votar por el “dictador” Cornejo ni por los radicales? Cuanto menos es raro. Y si tampoco fuese como las encuestas en Mendoza dicen que puede ser el perfil de su candidato, ¿por qué no ignoró la situación, si tampoco les pide a sus votantes votar por otra cosa? Desde la Unión Mendocina de De Marchi rápidamente tomaron el posteo de Milei y lo hicieron propio, interpretando que el libertario sugiere votar por sus candidatos.

Vamos a los números del sorprendente Milei en Mendoza: dos encuestas recientes, de dos consultores diferentes, lo ubican al tope de las preferencias. Una, alcanzando más de 20 puntos y otra, rozando los 30. Uno de estos sondeos, el más cercano, realizado a fines de mayo, además confirma que Bullrich sigue en las preferencias, pero muy lejos, con poco menos de 11 puntos, al frente de un lote en donde marchan todos muy parejos: CFK, Rodríguez Larreta y Sergio Massa, en ese orden todos, cerca de los 9 puntos. Y en el sondeo restante, casi la misma situación, aunque se aclara que, si bien Milei es el más votado, por frente la preferencia es a favor de Juntos por el Cambio, con una Bullrich liderando cómoda.