Sin medias tintas, y cuando era consultado por asuntos vinculados con la campaña electoral hacia la Gobernación, Rodolfo Suarez lanzó como propuesta volver a modificar la boleta única de papel para hacer más visible el casillero del voto por lista completa. Según el jefe del Ejecutivo, el hecho de que un importante porcentaje de votos en blanco para la categoría de concejales en las últimas elecciones a intendente de los siete departamentos –que en algunos casos orilló el 19 por ciento– y, en los que menos, estuvo cerca del 10 por ciento, se debe a que el elector creyó que votando al intendente también lo hacía por los concejales –lo que se entiende como la boleta completa– y que por eso no marcó con una cruz el casillero de los concejales.
El comentario de Suarez, en un contexto donde criticó la campaña negativa lanzada contra Alfredo Cornejo por La Unión Mendocina, de Omar De Marchi, más los gestos del propio De Marchi, de apoyar a los libertarios, primero, para luego enviarle flores a Matías Stevanato –quien viene de ganar holgadamente en Maipú– no pasó desapercibido para el mundillo siempre especulador, paranoico y conspiranoide de la política mendocina, mucho más, en épocas electorales como la actual.
Varias cosas para señalar. En primer lugar, Suarez –quizás, acertadamente–, dijo estar casi convencido de que la gente “no come vidrio” y que se da cuenta cuando en campaña un candidato va de un lado a otro, como un saltimbanqui. Sin aludir a De Marchi, pero refiriéndose a él, indicó: “Uno no puede acercarse a cada fueguito, por un lado, Milei y, por otro, Stevanato. Creo que la gente se da cuenta de esas cosas y me parece que no lo beneficia”.
Al mismo tiempo, Suarez aprovechó para sugerir el cambio de casillero del voto por la lista o boleta completa en la boleta única de papel con la que se está sufragando en Mendoza, sugiriendo o interpretando que “la gente votaba a intendente creyendo que votaba lista completa, pero el casillero está arriba de ese. Entonces, ahí quedaron muchos votos en blanco en concejales. Por eso creo que hay que visibilizar más el casillero de boleta completa”.
Para esta última observación, bien podría usarse la misma interpretación que el gobernador les da a las maniobras contorsionistas de De Marchi: que la gente no come vidrio.
El casillero del voto por la lista completa configura el sueño húmedo del candidato en campaña. Viene a significar o a contar con la misma importancia y utilidad que la boleta sábana con la que se votaba antes en Mendoza y con la que se sufraga actualmente para las elecciones nacionales.
Con la boleta sábana venimos de votar los mendocinos en las PASO nacionales del 13 de agosto, y con la boleta sábana se vota por la Presidencia. La boleta única de papel vino a proporcionarle a Mendoza un salto de calidad en el voto, mayor transparencia, claridad y un casi nulo uso del sistema en beneficio electoral propio por parte de los partidos y de sus aparatos partidarios, sumado a la prebenda, al robo de boletas o al reparto de las mismas en los domicilios de los electores. Tales vicios sufren un golpe letal con la boleta única el papel. Por eso, cuando se discutió el nuevo sistema electoral en la Legislatura, no pasó desapercibida la puja por el lugar que tendría en la boleta el casillero del voto por la boleta completa: marcando con una cruz ese casillero, el elector vota automáticamente por el gobernador, los legisladores provinciales, el intendente y los concejales; todo en uno.
Ese casillero es el equivalente a la sábana. Por eso tiene tanta importancia. Suarez ha sugerido hacerlo más visible porque, por no estar arriba, a la vista de todos o más grande, el elector no lo vio y al votar al intendente creyó que también votaba por los concejales. Hay que aclarar que el gobernador no fue tajante ni taxativo ni determinante. Dijo que cree que pudo haber pasado lo que advirtió.
¿Y qué advirtió el gobernador? Que hubo una marcada diferencia entre los votos a los intendentes comparados con los que recibieron los concejales y, por ende, el voto en blanco en la categoría de concejales. Quizás tenga razón, o quizás, por qué no, el elector decidió no votar o votar a otros de los que tenía en el menú. Todo pudo haber pasado.
Los números concretos de la elección que le llaman la atención al gobernador marcan lo siguiente: que el voto en blanco en la categoría a concejales en Lavalle fue de 17,9 por ciento (intendente, 1,6); en San Rafael, de 14,4 por ciento (intendente, 1,6); en Maipú, 11,5 por ciento (intendente, 1,5); Tunuyán, 13,5 (intendente 2,3); San Carlos, 18,6 (intendente, 1,5); Santa Rosa, 13,1 (intendente, 2,2) y en La Paz 9,8 (intendente, 0,8).
Sin embargo, las fugas, los votos en blanco por convicción o las equivocaciones de los electores en la categoría a concejales se concentraron, extrañamente, en los partidos o frentes tradicionales porque, para el caso de los libertarios, en estos se observó casi la misma cantidad de votos a intendente que a sus concejales. Por ejemplo, en San Rafael, el candidato a intendente de los libertarios obtuvo 20,6 por ciento de los votos y sus concejales, 19,07 por ciento; en Lavalle, tanto el candidato a intendente como los concejales lograron la misma cantidad: 11,4 por ciento y lo propio ocurrió en Maipú, donde la categoría intendente alcanzó 13,5 por ciento y la de concejales, 13,8 por ciento.
Y, yendo a los frentes y propuestas tradicionales, en Lavalle el peronismo tuvo una diferencia de 12 puntos entre el intendente y los concejales –siempre a favor de la categoría a jefe comunal– mientras que para Cambia Mendoza fue de 4 puntos; en Maipú, el peronismo obtuvo 7 puntos más para intendente que para los concejales, mientras que para Cambia Mendoza esa diferencia fue de 2 puntos; en Tunuyán, el peronismo logró 6 puntos más para intendente que para los concejales, en tanto, Cambia Mendoza tuvo 6 puntos más; en San Carlos, el ganador, Encuentro por San Carlos, 7 puntos más que sus concejales, Cambia Mendoza, un poco más de 4 puntos y el Verde, 6 puntos más; en Santa Rosa, el peronismo 11 puntos más que sus concejales y Cambia Mendoza 6,9 puntos más; en La Paz, 4 puntos más para el peronismo, mientras que Cambia Mendoza, 3 puntos más que sus concejales y en San Rafael, el PJ tuvo 9 puntos más para el intendente que para sus concejales, en tanto, Cambia Mendoza logró escasos 2 puntos más.
Todo es válido en materia de interpretaciones, por supuesto. También lo es el suponer que, a esta altura del partido, el elector sabe muy bien qué hace cuando vota, incluso, equivocarse, como los electores en Argentina, incluyendo Mendoza, lo han hecho tantas veces.
