El presidente Javier Milei, en su show en el Movistar Arena.

Esa presentación histriónica, excéntrica y, para muchos, fuera de lugar que protagonizó Javier Milei en el Movistar Arena de Buenos Aires el lunes a la noche habría tenido, sin embargo, un objetivo claro y preciso: intentar recuperar algo de la mística que supo encontrar entre los jóvenes menores de 30 años, quienes fueron un puntal decisivo para su triunfo en las presidenciales de 2023.

Se trata de una de las tantas conclusiones que surgen en un escenario complejo para el oficialismo nacional de cara a las elecciones del 26. El acto parece haber sido parte de una estrategia encabezada por el propio presidente para reconquistar territorio perdido, pero sobre todo, para recuperar la confianza y la seducción que alguna vez despertó en el segmento más joven de la población.

Yo soy más grande, por ahí las personas que somos mayores quizás lo vemos con otros ojos”, interpretó la vicegobernadora mendocina Hebe Casado este martes, cuando fue consultada sobre el espectáculo, considerado por muchos como una puesta en escena de espaldas a una ciudadanía marcada por la angustia, la incertidumbre económica y la falta de señales alentadoras hacia el futuro.

Otro que se expresó a nivel nacional fue el diputado Ricardo López Murphy. Recordó que apenas duró quince días como ministro de Economía de Fernando de la Rúa cuando intentó implementar un ajuste necesario, y que apoyó a Milei en 2023 frente a un “siniestroSergio Massa. Luego no dudó en afirmar que, tras el acto del lunes, el presidente “convirtió la oportunidad en un gobierno de delirantes y cortesanos aislados de la realidad, que parecen vivir en un mundo paralelo y que, para colmo, tienen un entramado de corruptos adentro y los encubren”.

Milei, pese a las críticas que ignora —al menos en público—, ha decidido apostar por los más jóvenes como tabla de salvación de su gobierno. Busca reconectarse con ellos mediante actos como el del Movistar Arena, donde montó un show rockero y ofreció versiones cuasi paródicas de temas de Charly García, Los Ratones Paranoicos y hasta de Sandro. Diversas encuestas han confirmado la caída en la intención de voto del oficialismo y algunas le sugieren caminos alternativos para recuperar lo perdido. Una gesta compleja, sobre todo por el poco tiempo que resta para las elecciones de medio término y por la falta de resultados positivos del programa económico.

Son múltiples las razones del desgaste de Milei. Sin embargo, su mayor apoyo sigue concentrado entre los jóvenes de 16 a 29 años, mientras que entre los mayores de 30 se evidencian las principales dificultades. Una de las encuestas que circula entre funcionarios y legisladores —particularmente del oficialismo mendocino— refleja ese fenómeno. El estudio, de alcance nacional, se realizó mientras el gobierno enfrentaba dos frentes críticos: la crisis de confianza en la política monetaria y cambiaria, y el escándalo que vinculó a José Luis Espert con el empresario acusado de narcotráfico Fred Machado.

Según ese relevamiento, Milei habría perdido entre 3 y 4 puntos en la intención de voto en apenas un mes, manteniendo una tendencia a la baja en el escenario nacional. La imagen negativa, en tanto, habría trepado del 36,5 al 42 por ciento. En Mendoza, aún no hay datos confiables sobre el impacto local de esta situación, pero a nivel país la intención de voto del presidente y sus candidatos habría pasado de 37 puntos en agosto a 33,8 a fines de septiembre.

La degradación de la gestión y su performance electoral es una constante. Aun así, no se trata de un fenómeno que la oposición peronista —fragmentada y sin liderazgo claro— logre capitalizar. En enero de 2024, según el informe que circula en el gobierno provincial, las principales preocupaciones sociales se centraban en la inflación. Hoy, el orden cambió: primero está el dinero que no alcanza, luego la inseguridad, el empleo y recién después la inflación, seguidas por la salud, la corrupción y la educación.

El malestar se evidencia cuando se pregunta por la situación personal: el 63,3 por ciento de los consultados la considera difícil o negativa; un 36,7 por ciento la califica de buena o pasable. Casi el 61 por ciento asegura que el dinero no le alcanza y exige al gobierno respuestas urgentes.

La tarea que tiene por delante Milei es, está claro, por demás complicada. Aun en caso de lograr un mejor resultado parlamentario —tras gobernar dos años con una debilidad legislativa extrema—, una derrota le condicionaría el resto de la gestión y pondría en duda la posibilidad de avanzar con las reformas estructurales que prometió.

Vale retomar el extenso posteo de López Murphy del lunes, que sirve para cerrar el análisis:

Hacer un ajuste fiscal es complejo porque implica pedirle a la sociedad un esfuerzo inmenso. Los ajustes suelen llegar después de procesos populistas. Lo que tratamos de hacer los economistas nacionales es ordenar los desastres que dejan los peronistas y kirchneristas. Ellos dilapidan y nosotros tratamos de ordenar. Cuando uno le pide a la sociedad un esfuerzo, debe estar a la altura y dar el ejemplo. Nuestro país está otra vez regalando una oportunidad. Porque la sociedad le dio a Milei un espaldarazo extraordinario para que hiciera lo que tenía que hacer.