Con el diario del lunes, todos tienen la solución. En el peronismo no todos imaginaban que, al final del proceso, Omar De Marchi se animaría a romper con el superpoderoso frente oficialista Cambia Mendoza para armar, en la vereda de enfrente, una alternativa a la actual hegemonía de gobierno. Pero, ahora, con los hechos consumados, protagonistas de peso, no de reparto, de lo que ha sido la primera oposición a los radicales y sus socios por los últimos casi ocho años, analizan sombríamente que la realidad electoral podría tenerles reservado un más que incómodo tercer puesto entre las preferencias de los mendocinos en un año de decisiones bisagra para Mendoza y el país.

Tras haber operado la fecha límite para la registración de los frentes que competirán el 11 de junio en las PASO provinciales, las diferencias irreconciliables entre el camporismo y el peronismo no K de los intendentes explotaron en toda su dimensión. La negativa de los hermanos Emir y Omar Félix a formar parte del Frente Elegí, que remplaza al Frente de Todos, ha sido una respuesta de los capitanes del Sur a la fuerte embestida del kirchnerismo en ese territorio para limar las posibilidades de los hermanos, quienes se han repartido el poder en San Rafael en los últimos veinte años.

“No sigo nombres ni confundo a quienes nos debemos”, dijo este miércoles Emir Félix ante las críticas que le llovieron desde la conducción partidaria, en manos del kirchnerismo, por no haber inscripto el nombre de su partido sureño, Proyecto Sur, dentro del frente provincial. Unas horas antes, la intendenta de Santa Rosa y jefa partidaria, Flor Destéfanis, había dicho por LVDiez que había esperado que los Félix se hicieran presentes para ser parte de la coalición y que desconocía los motivos por los cuales no habían aparecido: “Les tienen que preguntar a ellos por qué no están”, amplió la presidenta del PJ.

“Desde 1982 soy afiliado al PJ. Parece que algunas de sus autoridades no lo saben. Las acciones políticas de otras fuerzas, como Proyecto Sur, tienen que ver con su propia vida interna y probablemente se expliquen más por lo que sucede en el frente Elegí Mendoza, que por otros motivos”, agregó Félix, atizando y avivando el fuego en el que arden las desavenencias entre los K y quienes no lo son dentro del peronismo.

Los Félix no estuvieron de cuerpo presente en aquella comentada reunión que organizó el lavallino Roberto Righi al amparo de su fundación Hacer Mendoza, diez días atrás en la sede del barrio Bombal. En aquel encuentro, donde acudieron sectores peronistas de diferente volumen y peso, una mayoría ruidosa se inclinó por hacerles enviar a los intendentes no kirchneristas, entre ellos, el propio Righi, que lo mejor que le podía suceder al movimiento era buscar un acuerdo con De Marchi si es que, definitivamente, el líder del Pro dejaba el calor de Cambia Mendoza. De Marchi, finalmente, se fue, armó un frente, el que acaba de oficializar con un variopinto ramillete de posicionamientos políticos y se encamina a hacerle frente al Gobierno, del que fue parte hasta pocos meses. “Podemos quedar terceros”, es la síntesis que describe el ánimo de buena parte del peronismo, el día después de conocidas las sociedades que se enfrentarán en la PASO y en la batalla final del 24 de setiembre, cuando sea la elección por la Gobernación.

El drama del PJ pasa por la ausencia de un proyecto. El no contar con una idea que sintetice qué busca, cómo y de qué manera, tampoco le permite construir un candidato. En las últimas horas, hubo una fuerte acometida camporista sobre Righi, para inducirlo a que se convierta en una suerte de ofrenda tradicional del movimiento con vistas a la Gobernación. La intención es que lo acompañe Martín Hinojosa, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), quien ha sido el único en manifestar su intención de ser de la partida.

Ese plan y ese proyecto, del que adolece el peronismo, tampoco lo tiene el kirchnerismo que conduce. Y todo parece indicar que se espera que se termine la temporada de elecciones que se avecina, para que los sectores en pugna se descarguen mutuamente las acusaciones, por lo que ya se considera como una hecatombe electoral. Viendo a futuro, La Cámpora esperaba, de alguna manera, que los intendentes no K se animaran a acordar con De Marchi para tildarlos abiertamente de traidores. Pero las dudas de los jefes comunales, los titubeos y, en definitiva, el no paso hacia el acuerdo con el líder del Pro los dejaría sin esos argumentos que tanto desean en la intimidad.

Los intendentes, por su lado, están mirando el mismo tablero. En principio, los Félix evitarían involucrarse en las candidaturas, como la que el kirchnerismo le está pidiendo que asuma Righi, para no quedar salpicados por las consecuencias de lo que consideran, sin dudas, como un fracaso irreversible. Pero esa postura iría contra el objetivo que todos en el movimiento están buscando: hacerse de los lugares con alguna chance de ser conquistados en la nueva Legislatura que alumbrará la elección general. Pero esto también es otra historia para los dos sectores enfrentados, la que se resolverá en otras batallas por venir.