El ministro de Defensa Luis Petri en ejercicios militares.

El frente oficialista entre los radicales y los mileístas mendocinos arrancó la campaña electoral en la primera semana a la defensiva, debido a los coletazos que ha generado el escándalo de los audios sobre presuntas coimas en el Gobierno nacional.

Hay dos datos llamativos que marcan la temperatura en la UCR y La Libertad Avanza en Mendoza.

Por un lado, la distancia que ha mantenido Luis Petri, que pasó de la euforia inicial en el lanzamiento de campaña hace ya diez días en Andes Talleres a un silencio de radio importante en el escenario local donde es el principal candidato.

El escándalo pareció tocarlo con la situación financiera de la obra social de los militares, pero las explicaciones las dieron los funcionarios propios, como los mendocinos Betina Surballe y Roberto Fiochi, o el subsecretario de Defensa Civil, Guillermo Madero. Por lo pronto, no parece haber actividad de campaña para Petri en lo inmediato, por lo que hasta el momento ha estado sujeto a las tareas castrenses.

La ventaja que tiene Petri es que todavía faltan dos meses para la elección en Mendoza, en tanto que el escándalo acaba de explotar como granada en las manos de Javier y Karina Milei.

El problema que tiene Petri es que, si logra salir indemne de las grabaciones, su suerte sigue atada a Milei, por un lado, y como no se conoce qué alcance tendrán estas declaraciones es de la misma manera indeterminado si estará a la defensiva durante toda la campaña, teniendo que dar explicaciones sobre el andamiaje de la causa.

El radicalismo toma la posta

El otro dato lo muestra Alfredo Cornejo. En principio, mantuvo su agenda de campaña sin avisos previos para evitar la prensa hasta que el encontronazo fue inevitable. En esa instancia, el gobernador mendocino marcó una línea: dio a entender que el problema lo tiene Milei y que él no puede justificar mucho más.

Si bien dijo que las mejores explicaciones las puede dar el mismo Petri, Cornejo lo bancó como un hombre propio. El gobernador también se alineó con la defensa del Gobierno nacional de mostrar que la ensalada de sus funcionarios de distintos signos políticos, pero más que nada del massismo, han dado más combustible a estas situaciones incontrolables. Mauricio Macri lo había dicho mejor: sostuvo que el Gobierno era fácilmente infiltrable.

Con este terreno fangoso en el que pisa el radicalismo, quienes se están mostrando más son los intendentes de la UCR. Hay una particularidad en las acciones que tienen previstas. Toman como propias las banderas o agujeros que deja Nación en Mendoza. Sucedió con el tema discapacidad y con los descuentos de tasas en jubilados. Varios de los jefes comunales del Gran Mendoza, sin importar el signo político, actuaron en consecuencia.

El mayor temor

Mientras el peronismo no parece tener mucho movimiento por el momento, los más activos son los partidos chicos que buscan instalarse en la agenda.

Cornejo y Petri tienen a favor este diferencial: los consultores todavía no han medido el impacto de las denuncias sobre el Gobierno nacional y su repercusión en Mendoza. De hecho, iban a medir este fin de semana, pero la tormenta de Santa Rosa frenó los operativos de consulta ciudadana.

Pero, a priori, consideran que el voto que desista de ir para el nuevo frente oficialista no decantará naturalmente en la oposición.

El descontento, en este caso, no sería capitalizado por ninguna fuerza, a diferencia de elecciones legislativas anteriores donde surgieron fenómenos pasajeros como el Frente de Izquierda o Protectora.

En otras palabras, el temor es por el ausentismo o el voto en blanco.