En las próximas horas, la Justicia tiene la posibilidad de avanzar fuertemente para terminar con una lacra importante de la sociedad deportiva: la impunidad de la que gozan los barrabravas. Hace apenas 24 horas, desde las páginas de este diario, reclamábamos a los dirigentes deportivos coherencia y fortaleza, y lo mismo para los funcionarios públicos.

    Apareció un fiscal dispuesto a investigar y, encima, con una figura legal que se transformaría en excarcelable para quien se encuentre sospechoso de haber cometido el delito. Si embargo, en las primeras horas de investigación, la Justicia sólo se encontró con negativas, ausencias y el famoso yo no conozco a nadie. Esas respuestas, de repetirse en los próximos testimonios, nos dejarían a la puerta de la impunidad una vez más, con la imagen clara de que, más allá de las palabras de circunstancia, la voluntad de cambiar no existe.