La problemática del paso internacional es, sin dudas, uno de los grandes temas pendientes en la infraestructura de Mendoza y del país, porque es obvio que no es un conflicto que sólo incumba en su resolución a la provincia. El camino comenzado ayer debería haber sido el tomado hace ya mucho tiempo, pero se sabe que “nunca es tarde cuando la dicha es buena”, y la decisión de unir un grupo de instituciones públicas que tienen injerencia sobre el camino o que pueden aportar información vital es una señal de que por fin se puede comenzar a hacer algo en forma lógica y razonable.
La decisión es correcta, la idea es fundamental y uno tiene la sospecha cierta de que, por lo menos, una pata de la mesa que se formó ayer, la científica, no va a defraudar. El gran desafío es que los políticos estén a la misma altura y que se comience a transitar el camino definitivo para mejorar el paso internacional.
