Una vez más, aparecen dudas acerca de la forma en que se controla algo que tiene que ver con los dineros públicos. En esta oportunidad, la forma en que se liquida a las empresas de transporte público de pasajeros el dinero por los kilómetros recorridos, según el nuevo sistema, aparece envuelta en un manto de sospechas.

    Estaba claro para todos que quien controlaba y brindaba la información al Gobierno y administraba la nueva Red Bus era una empresa internacional prestigiosa y que había ganado una licitación. Sin embargo, cuando todo parecía encaminado, vuelven a surgir las dudas, las sospechas en los pasos intermedios.

    Una empresa a la que se le habría tercerizado el servicio aparece en medio con nombres muy similares a los que controlaban Mendobus y con fuertes vínculos con la cámara que une a los empresarios de colectivos. Es decir que quien le tendría que suministrar la información al Gobierno para que le liquide a los dueños de las empresas tiene fuertes vínculos con estas.

    Una vez más, el zorro en el gallinero y en el medio los dineros del Estado. Una situación que, lamentablemente, se repite demasiado seguido y sobre la que habría que poner la lupa con algo más de rigurosidad que con la que se lo hace hoy en día.