En los últimos días, la producción Televisión por la identidad recibió muchos elogios de todos los sectores, por la madurez, la calidad de la realización y su respeto para con uno de los temas más increíbles y dolorosos por los que haya atravesado la sociedad argentina: la sustracción de identidad de los niños de padres desaparecidos. Pero en medio de una televisión que recibe duras críticas por su nivel, la producción que en Mendoza emitió Canal 9, como muchos otros programas, viene a aportar aire fresco y un claro ejemplo de que, cuando se quiere, se puede, más allá de lo difícil de los temas o lo complicado del cuadro a tratar.

    Pero, sin dudas, el mejor elogio que puede recibir cualquier producción de un medio de comunicación es la recepción del público y lo que motiva en la sociedad. Y este es el caso. Cuando la televisión o los medios se ponen al servicio de la sociedad, demuestran su verdadero poder, su verdadero alcance, que no es otro que el de ser un aglutinante de la sociedad, en todos sus aspectos, desde el divertimento hasta las necesidades solidarias.

    Casos como este, que motivaron el aumento de consultas en busca de conocer la historia de su vida a muchos jóvenes adultos, o como el de la pequeña recuperada a través del video que se mostraba al comienzo del recital de Soda Stereo, son claras muestras de que los medios siempre están al servicio de la sociedad, más allá de las críticas o de las movidas circunstanciales.