Esa descomposición continua que el peronismo viene padeciendo desde un poco más de una década hasta esta parte, y que lo ha herido de muerte en todo aquel potencial altamente competitivo desde lo electoral con el que se floreó en Mendoza por décadas, no sólo ha afectado a la provincia que perdió una voz alternativa frente a la sólida hegemonía que hoy ostenta Cambia Mendoza. Aunque no se crea, el proceso de autodestrucción de la principal fuerza opositora ha extendido sus consecuencias al propio oficialismo, un espacio en el que sus más relevantes figuras y líderes, inevitablemente, se verán en breve envueltos en una batalla interna y en una conflagración por la sucesión de Rodolfo Suarez que puede dejar heridas permanentes, cuando no imposibles de cerrar y nublarle, por supuesto, ese andar que lleva adelante sin amenazas ni contratiempos. Dicho de otra manera: la amenaza política y electoral que se cierne sobre el gobernante Cambia Mendoza hay que buscarla en el propio frente Cambia Mendoza.

Tampoco se trata de una verdad revelada. Lo saben todos dentro de Cambia Mendoza. Desde el gobernador Rodolfo Suarez hasta el factótum del actual equipo que alcanzó con éxito el gobierno en el 2015, Alfredo Cornejo; lo sabe Omar De Marchi, la cara del Pro en la provincia; lo saben los intendentes y, desde ya los tres que se han animado a probarse el traje de candidato para el 2023: Ulpiano Suarez, Tadeo García Zalazar y Daniel Orozco. Solo por citar a los más relevantes.

Esto que está ocurriendo en Mendoza, la solidificación de una oferta monocolor y única, si se quiere, vista desde aquella mirada tradicional del viejo peronismo versus el viejo radicalismo donde ambos se prestaban el poder, significa a todas luces una mala noticia para los mendocinos que ya no se están beneficiando de las virtudes que encarna la competencia, como la presión continua por estar alerta y atentos porque la vara año tras año siempre es un poco más alta. Hoy ya no ocurre aquello. Y comenzó a suceder desde que el peronismo tradicional decidió alejarse de los atributos que lo mantenían cerca del sentir y gusto de los mendocinos para apostar por ideas que le eran ajenas, como lo han sido para la inmensa mayoría de los ciudadanos de la provincia. Ideas, modos, formas y conceptos que lo sedujeron y encantaron durante un tiempo, hasta que el reloj marcó las 12, y lo que era idílico se convirtió en calabaza.

Todas las encuestas exhiben el constante declive opositor en la provincia, lo que termina afectando también a la entente gobernante. Los dichos de Cornejo contra De Marchi y otros anotados a la Gobernación, lanzados este martes, cuando el ex gobernador le daba la bienvenida a un nuevo sello partidario compuesto por algunos empresarios y antiguos agitadores de la política local, están dando prueba de los claros enfrentamientos que se darán en Cambia Mendoza por la sucesión.

Cornejo fue duro con De Marchi, a quien cuestionó por alentar la ambición propia de buscar, una vez más, una chance para gobernar la provincia. Hasta lo tildó de desagradecido cuando le recordó: “Gracias a nuestro frente volvió al triunfo” en Luján de Cuyo luego de haber perdido en el 2011. “Pero ¿qué le está pasando al Alfredo?”, reaccionaron desde los alrededores del líder del Pro: “Al contrario, fue exactamente al revés. No vaya a ser que si nos siguen provocando, nos terminemos yendo por afuera y les ganemos”, le agregaron al lacerante comentario.

Según Cornejo, la gente no está interesada en el proceso electoral, sino más bien en los problemas económicos, entre otros, y que toda manifestación vinculada con la carrera electoral alimenta mucho más la incertidumbre en la misma ciudadanía. “Por eso necesitamos demostrar que el proyecto es sólido”, amplió el senador nacional.

Todo indica que De Marchi hará su juego en Mendoza. Al que lo quiera escuchar, repite: “No se trata de si me animo o no me animo a jugar; se trata de ver si sirve o no. Porque por algo testimonial ni siquiera lo pienso”. La estrategia que más lo seduce al ex intendente de Luján es terminar el año junto a Horacio Rodríguez Larreta trabajando para su plan presidencial y arrancar el 2023 con el foco puesto en Mendoza. El cómo es una incógnita, aunque el demarchismo está descartando cualquier condicionamiento impuesto por las necesidades de Juntos por el Cambio en la nación que le impidan hacer su juego en la provincia. “En Mendoza, las elecciones están desdobladas, con lo que aquello que se pueda hacer por la Gobernación no debería afectar la relación en lo nacional”, evalúan.

Dicen, además, contar con información calificada que ha trascendido sobre una misteriosa encuesta de Poliarquía, de casi 1.800 casos, que ha puesto los ojos en Mendoza y que favorecería los deseos de De Marchi. “Por lo que hemos visto, De Marchi le gana a cualquiera de los precandidatos intendentes, a los tres (García Zalazar, Ulpiano Suarez y Orozco), y pierde por poco con Cornejo”, aseguran. Según De Marchi y su generalato más cercano, Cornejo está preocupado e inseguro y conoce la encuesta de Poliarquía y, por esa razón, ha dispuesto iniciar un ataque sobre el diputado nacional larretista y afianzar su presencia en el territorio mendocino, del que se había alejado un tanto.

Cómo se desarrollará la interna que se avecina en Cambia Mendoza y cómo y cuánto puede llegar a afectarla se sabrá con el paso del tiempo, como es obvio. Pero dependerá de cómo el frente administre lo que tiene: los egos, las heridas que se abrirán inevitablemente cuando se tome la decisión final sobre el candidato y sus alineados, el futuro de los intendentes que no podrán ser reelectos, el futuro de Cornejo que dependerá de su decisión, el de Suarez al fin de la Gobernación y de la solidez, por sobre todo, del frente gobernante. Una coalición sin enemigos ni amenazas externas, sino internas y una suerte de Mendoza adherida al éxito o la decrepitud de un régimen hoy nublado por el humor hegemónico.