La popular presidenta chilena Michelle Bachelet, sufrió un duro traspiés en su opción de regresar al poder en el 2014, luego que los chilenos retiraron su apoyo a su partido, el socialista, en las elecciones del domingo.

La debacle podría empeorar el 17 de enero si, finalmente, sus compatriotas ratifican en segunda vuelta el retorno de la derecha al poder, liderada por el millonario Sebastián Piñera, derrotado por la presidenta en los comicios del 2005 para la primera magistratura.

“La elección (presidencial) aún no está definida”, alertó Bachelet apenas conocidos los resultados de la primera vuelta, los que lanzaron al desempate de enero a Piñera y el abanderado presidencial oficialista, el senador Eduardo Frei.

Pero, el lunes, Bachelet fue más allá y sacó del Gobierno a algunos de sus más estrechos asesores para enviarlos en apoyo del comando de Frei.

Entre aplausos de sus ministros, Bachelet despidió con especial emoción a su vocera, la ex diputada Carolina Tohá, para que liderara la campaña de segunda vuelta de Frei, en un acto televisado en vivo desde La Moneda.

“Carolina Tohá representa a las nuevas generaciones, representa un estilo renovado de hacer política, representa a la generación que puso todas sus energías para devolver la democracia a Chile”, dijo Bachelet.

“Vienen días de trabajo muy intenso”, añadió la presidenta, quien llamó a sus asesores a cerrar su gobierno cumpliendo las promesas con que asumió su mandato en el 2006, como primer legado para el futuro.

Pero nada de ello borró que los socialistas sufrieron la caída de varios parlamentarios que llevaban casi dos décadas en ejercicio, además de padecer la fuga de votantes que siguieron en la carrera presidencial y parlamentaria al diputado Marco Enríquez-Ominami, un ex correligionario de Bachelet.

El mayor retroceso, que se suma a un porcentaje menor de alcaldías desde el 2008, ocurrió en el Senado. El partido de Bachelet quedó con cinco escaños de un total de 38. En la Cámara Baja bajó de 15 a 11 asientos, de un total de 120.

Así, Bachelet no dispondrá de una fuerte base política para lanzar su eventual campaña de regreso, aunque sí cuenta ya con el respaldo de ser el gobernante más querido de la historia del país con 80 por ciento de aprobación.

Pero la opción de regresar no está asegurada para esta mujer que jamás perteneció a las altas cúpulas de su partido y que llegó al poder “impuesta” por el apoyo popular, el mismo que ahora podría abandonarla lentamente, como suele suceder con los ex presidentes chilenos.

Sólo su juventud política –tiene 58 años–, augura nuevas opciones para la primera mujer que asumió la presidencia en Chile y que por ahora es el político más querido el país.