En el entorno emprendedor de Mendoza surge una propuesta que combina las emociones con una visión de negocios sustentable. Se trata de Familia Maldi, fundada por la sommelier Mabel Lauper, que se dedica a la comercialización de té en hebras y yerba mate de origen agroecológico.
Este proyecto familiar busca resignificar las infusiones más consumidas de nuestro país bajo un concepto de “experiencias sensoriales“.
De la memoria emocional al plan de negocios
Impulsada por el deseo de emprender con propósito, Mabel decidió transformar su pasión y los recuerdos compartidos con su madre en una carrera profesional, formándose como sommelier de té y yerba mate.


Lo que inició como una búsqueda personal se convirtió rápidamente en una estructura empresarial familiar. El nombre “Maldi” está compuesto por las iniciales de sus integrantes; Mabel (corazón técnico y sensorial), Armando (logística e inversión), y sus hijos Lucas, Débora e Ingrid Jaime (creatividad, identidad y comunicación). “Todos participamos de todo: las decisiones, la venta, el crecimiento”, cuentan.
Diferencial competitivo: agroecología y origen cuidado
En un mercado saturado por productos industriales, el emprendimiento decidió posicionarse en el nicho de lo agroecológico y artesanal. “No queríamos replicar lo que ya existe, sino acercar un producto con identidad y un diferencial real frente a lo industrializado”, explica la familia.
Para consolidar su cadena de valor, los fundadores realizaron viajes a Misiones, estableciendo vínculos directos con pequeños productores que respetan los tiempos naturales de cultivo, sin agroquímicos sintéticos. Esta selección minuciosa permite ofrecer un sabor más puro y auténtico, elevando el estándar de bienestar para el consumidor final.


Un modelo basado en “experiencias”
Más que una tienda de infusiones, la marca opera bajo un modelo de marketing experiencial. “No se trata solo de consumir una infusión, sino de entender qué hay detrás. Creamos espacios donde las personas puedan desconectar de lo cotidiano y reconectar con algo tan simple como una infusión… pero desde un lugar completamente nuevo”, destacan.
Así, a través de sus ediciones temáticas de degustaciones guiadas, se busca educar al consumidor mediante el análisis sensorial, que incluye la observación, el aroma y las notas de cata de cada producto.
A este proceso se suma un maridaje con combinaciones dulces o saladas, diseñadas específicamente para potenciar los sabores de cada blend. Asimismo, la propuesta se enfoca en la simplificación del ritual a través del uso de accesorios como teteras, infusores y cuencos, que permiten integrar el té en hebras a la rutina diaria y eliminan el prejuicio de que su preparación es compleja.
La familia explica que buscan sistematizar sus degustaciones mediante un calendario mensual de eventos, que convierta a estas citas en una constante dentro de la agenda de Mendoza.
De cara al futuro, el emprendimiento afronta este 2026 con metas como el desarrollo de blends propios para crear una línea con identidad exclusiva desde el contenido hasta el packaging. Además, proyectan la apertura de un espacio físico que funcione como punto de encuentro y centro de experiencias directas para sus clientes.
“Sabemos que es un camino que recién empieza, pero lo transitamos con mucha claridad. Queremos que este proyecto trascienda y permanezca en la familia, haciendo de lo cotidiano algo significativo“, concluyen sus fundadores.
