El mercado de trabajo en Argentina atraviesa una transformación silenciosa y que enciende alarmas. Según el reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), la última década y media (2010-2025) no se caracterizó por una expulsión masiva de trabajadores hacia el desempleo, sino por lo que los investigadores denominan una “absorción laboral regresiva”.
A pesar de que la tasa de desocupación se mantiene en niveles históricamente bajos -ubicándose en un 6,3% para el año 2025-, esta cifra esconde un deterioro profundo en la calidad de las inserciones laborales y una fragmentación estructural difícil de revertir.
La tesis central de la investigación, liderada por Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda, sostiene que la economía argentina ha perdido la capacidad de generar empleos protegidos y de alta productividad. En su lugar, el sector microinformal (unidades productivas de hasta 5 trabajadores y cuentapropistas no profesionales) se ha consolidado como el principal motor de empleo, actuando como un “sector refugio” para quienes no encuentran lugar en el sector formal.
Para el año 2025, el 48,3% de los trabajadores urbanos se desempeñaba en este sector, un crecimiento significativo respecto a años anteriores. Este fenómeno es particularmente visible en el aumento del trabajo independiente de baja calificación, que refleja estrategias de subsistencia antes que emprendimientos voluntarios.

Radiografía de la precariedad y el deterioro salarial
El informe advierte que el resquebrajamiento no es solo sectorial, sino también normativo. La precariedad laboral -definida por la inestabilidad, la falta de registro social y la incertidumbre contractual-afecta hoy al 45% del total de los ocupados.
En el sector microinformal, la incidencia de la precariedad alcanza un alarmante 66,5%. Los ingresos en este sector son entre un 30% y 40% inferiores al promedio general del mercado. Por el contrario, los trabajadores del sector formal (público o privado) perciben remuneraciones entre un 30% y 40% por encima de la media, aunque esta ventaja se ha visto erosionada por la inflación y el debilitamiento de las negociaciones paritarias en los últimos años.

El repliegue del Estado
El período 2024-2025, marcado por un giro hacia políticas de ajuste fiscal, introdujo cambios bruscos en la composición del empleo. El estudio destaca un retroceso veloz del empleo público, que pasó de representar el 20,1% en 2023 al 16,7% en 2025.
Esta caída no fue compensada por una expansión equivalente del empleo privado formal regulado, sino que derivó en una mayor presión sobre el sector microinformal. Además, se observa una “flexibilidad defensiva”: los trabajadores rotan frecuentemente de puesto, pero estos movimientos suelen ser hacia inserciones de menor calidad y menores ingresos.
La paradoja laboral argentina: más gente trabajando, pero en empleos cada vez más precarios
El mercado de trabajo en Argentina atraviesa una transformación silenciosa y que enciende alarmas. Según el reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), la última década y media (2010-2025) no se caracterizó por una expulsión masiva de trabajadores…
En el apartado de conclusiones, desde la UCA aseguran que Argentina no padece un problema de falta de actividad, sino de “desintegración laboral sin desempleo”. El patrón de crecimiento actual se muestra incapaz de articular los sectores dinámicos y exportadores con la demanda de empleo de calidad para las grandes mayorías.
Ante este escenario de “informalidad estructural”, el trabajo ha perdido parte de su capacidad integradora, dejando a casi la mitad de la población ocupada en un esquema de baja productividad.
