Búsquedas del tesoro, talleres de cocina, etiquetas personalizadas y “catas” de jugos. En Mendoza el receso invernal se vive con experiencias diseñadas para que grandes y chicos compartan un momento inolvidable entre viñedos.

Atrás quedó el mito de que las bodegas son exclusivas para los adultos. Este invierno los principales caminos del vino de Mendoza se transforman en escenarios de aventura, juego y aprendizaje para los más chicos.

Si estás buscando planes donde los adultos puedan relajarse con una copa en la mano mientras los niños se divierten, tomá nota de estas 7 opciones pensadas para todos los gustos y bolsillos.

  • Antigal Winery & Estates

Para que toda la familia pueda disfrutar de la visita, la bodega ha preparado Antigal Kids, una experiencia diseñada para los más pequeños. La actividad incluye un recorrido y degustación de jugos en la cava, inspirada en la experiencia del juego del blend, donde los niños podrán descubrir y combinar distintos sabores. Los chicos también reciben una carpeta con ilustraciones de temática vitivinícola para colorear durante la visita. A esta iniciativa se suma un menú infantil con un valor de $16.000.

  • Bodega Kaiken

Para que toda la familia sea protagonista, la bodega cuenta con su Juego de Blend, una experiencia participativa que combina una visita guiada por los viñedos, el establecimiento y la Cava del Ángel con una degustación de vinos para los mayores. La actividad tiene una duración de 1.45 minutos y puede contratarse de manera individual por $72.107 o para el grupo familiar de dos adultos y dos menores por $124.815. Quienes deseen agregar una propuesta gastronómica pueden elegir el Menú Family Style, pensado para grupos de dos a diez personas.

  • Bodega Santa Julia

Con Pequeños Olivareros, su restaurante Pan & Oliva invita a niños y niñas desde los 3 años a descubrir el mundo del aceite de oliva a través de una experiencia educativa, lúdica y sensorial. Durante la actividad aprenden sobre el olivo y el proceso de elaboración del aceite, participan de una visita guiada adaptada, realizan dinámicas recreativas, una degustación y una clase de cocina en la que preparan recetas con aceite de oliva como ingrediente principal. Durante el receso invernal tiene un valor promocional de $25.000 por niño.

  • Bodega Familia Blanco

Con una propuesta que dura dos horas y se denomina Mini Exploradores, la bodega busca que el juego y el aprendizaje son protagonistas. La idea es que los niños participen de una búsqueda del tesoro en la naturaleza, juegos sensoriales con aromas, sabores y texturas. La experiencia incluye jugo de uva, limonada, un sándwich de jamón y queso y un conito de dulce de leche. El costo es de $28.000 para los niños.

  • Bodega Cruzat

Esta bodega, dedicada exclusivamente a la elaboración de vinos espumosos bajo el método tradicional, ofrece su experiencia Cruzat Family & Kids donde, mientras los adultos disfrutan de una degustación de tres vinos espumosos, los chicos pintan y diseñan la etiqueta que luego los padres se llevan como souvenir junto a una botella de espumante por familia. La experiencia dura 1 h 50 minutos y tiene un valor de $36.000 por adulto y $7.000 para menores.

  • Doña Paula

La actividad comienza con un recorrido por los viñedos para conocer de cerca el ciclo de la vid y participar de una experiencia práctica de poda. Luego continúa con una innovadora propuesta de realidad virtual que permite descubrir de manera inmersiva el universo de Doña Paula y sus principales terroirs, y un circuito de degustación pensado para los más chicos con vinos sin alcohol. La actividad se completa con quesos, galletas y bombones de chocolate para cada visitante, ideal para compartir en familia. Duración: 1 h 45 minutos. Valor por adulto: $42.000. Valor por niño: $32.000.

  • Bodega Lagarde

Presenta Fogón en Familia, una propuesta que combina la experiencia gastronómica del restaurante Fogón con actividades y juegos diseñados para que los más chicos disfruten del mismo espacio que sus padres: los viñedos centenarios de una de las bodegas históricas de Mendoza. Los viernes, sábados y domingos, una coordinadora de actividades está a cargo de talleres de pintura con mini atriles en el entorno del viñedo. El resto de la semana los niños tienen a disposición una selección de juegos para explorar libremente, mientras sus padres disfrutan del menú del fuego y los vinos de Lagarde.

Estas vacaciones de invierno demuestran que el vino, la gastronomía y la infancia pueden convivir en perfecta armonía. Con opciones que estimulan la creatividad, el contacto con la naturaleza y el juego compartido, Mendoza se consolida como el destino ideal para disfrutar en familia.