El operativo el miércoles después de las 15.30 en Las Heras.

Los detectives de Investigaciones no improvisaron el operativo. Tampoco fue casualidad que esperaran a que los sospechosos salieran del Santuario Nuestra Señora de Lourdes antes de intentar detenerlos. Hacía un día que seguían cada uno de sus movimientos porque estaban convencidos de que la VW T-Cross gris en la que se movilizaban era la misma que había sido utilizada para cometer un escruche en Chacras de Coria y que la banda preparaba nuevos golpes.

La escena ocurrió antes de las 15.30 del miércoles, en un caso que fue revelado por este diario. Los tres hombres abandonaron el templo ubicado en El Challao, subieron a la camioneta y comenzaron a circular por Las Heras. Los efectivos de la División Sustracción de Automotores ya estaban desplegados en distintos puntos y, cuando intentaron identificarlos mientras se movían en un auto blanco, el conductor aceleró para intentar escapar.

Lo que siguió fue una persecución que se extendió por varias calles hasta el barrio Cementista. Allí terminó la carrera luego de algunos disparos y un plomo que se incrustó en una de las ruedas traseras del vehículo que tenían en la mira, pero comenzó una investigación mucho más importante que este jueves en manos de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos.

La pesquisa había comenzado varios días antes. Los investigadores trabajaban sobre un expediente relacionado con un escruche cometido en una casa de calle Los Parrales en Chacras de Coria, en Luján. Durante el análisis de cámaras y otras medidas de inteligencia, detectaron que los autores habían utilizado una T-Cross gris para movilizarse antes y después del robo, tal como se desprende de las imágenes que fueron publicadas por este diario.

Cuando profundizaron las averiguaciones, se toparon con el primer dato llamativo. La camioneta llevaba colocadas chapas patentes que llamaron la atención: al consultar esa numeración, descubrieron que pertenecía originalmente a otra T-Cross de color blanco con techo negro, y que habían sido denunciadas como sustraídas apenas dos días antes por un hombre, a quien se las llevaron de frente de su hogar de Guaymallén.

Los malvivientes, concluyeron los pesquisas que reconstruyeron el caso, habían “clonado” la identidad del vehículo para evitar ser detectados, una modalidad delictiva frecuente en este tipo de organizaciones. La sorpresa fue aún mayor cuando verificaron el grabado de los cristales.

Ese código correspondía al dominio de una T-Cross denunciada como robada el 16 de junio en calle Aguado de Ciudad. Es decir, no solo utilizaban chapas patentes robadas: también circulaban en una camioneta con pedido de secuestro.

Con esos elementos, personal de Robos y Hurtos, Sustracción de Automotores y el CIAT (Centro Integrador de Análisis Tecnológico) de Investigaciones montó una vigilancia sobre el grupo.

La banda cuando llegó en la T-Cross baleada y segundos después los policías de Investigaciones en el barrio Cementista.

El miércoles recibieron el dato de que la camioneta se encontraba en la zona de las calles Champagnat y Regalado Olguín. Poco después comprobaron que los tres ocupantes habían ingresado al Santuario de Lourdes.

Los policías esperaron. No intervinieron mientras permanecían dentro del templo. Recién cuando regresaron al vehículo decidieron avanzar. La reacción fue inmediata. El conductor aceleró y comenzó una persecución que terminó varias cuadras después, frente al barrio Jardín Los Andes, ingresando al Cementista.

Las cámaras de seguridad privadas terminaron siendo fundamentales para reconstruir el final de la fuga, cuando los policías habían disparado hacia las cubiertas para terminar con la huida de los sospechosos.

Uno de los registros mostró el momento exacto en que la camioneta se detuvo y dos hombres descendieron para escapar corriendo en distintas direcciones, mientras un tercer integrante logró perderse entre las calles del barrio y hasta este jueves continuaba prófugo.

Los investigadores identificaron a los dos capturados como Jorge Luis Barroso Demilto, de 35 años, domiciliado en el barrio San Francisco de Las Heras, y Fabio Joel Estigarribia Juárez, de 30 años, oriundo de Córdoba y con domicilio en el barrio Villa Unión de esa provincia.

El detalle del cordobés no fue menor: en los últimos años, varias organizaciones criminales de esa provincia llegaron a Mendoza a perpetrar “escruches” para luego volverse a su jurisdicción.

Mientras todo el operativo estaba en marcha y algunos vecinos curiosos miraban sin entender qué estaba sucediendo, intentaron desprenderse de cualquier elemento que pudiera comprometerlos.

En distintas calles del barrio, los policías fueron recuperando un teléfono Motorola color rosa, un iPhone blanco con la pantalla destrozada, una campera negra Batuk Originals, un buzo negro con líneas blancas, una gorra azul, tres pares de guantes de trabajo, una linterna gris y distintos objetos abandonados durante la carrera.

Cuando revisaron la camioneta, dieron con más elementos probatorios que formaron parte de la instrucción. Secuestraron dos mochilas cargadas con herramientas, una barreta metálica, un cúter, varios destornilladores, dos dispositivos con apariencia de handies que serán peritados porque sospechan que podrían ser inhibidores de señal, además de los dominios robados que llevaba colocados el vehículo. También se incautaron barbijos, chalecos, prendas de vestir y otros objetos que ahora serán sometidos a pericias biológicas.

Personal de Policía Científica levantó trece muestras para búsqueda de ADN, rastros de calzado, huellas de guantes y otros indicios con el objetivo de compararlos con escenas de distintos robos que se encuentran bajo investigación, detallaron las fuentes.

Sin embargo, la prueba que terminó de cambiar el rumbo del expediente este jueves fue encontrada horas después. Supieron que entre los elementos recuperados se encontraba un reloj Victorinox plateado con malla negra. Ese objeto coincidió con uno de los denunciados como robados durante el escruche cometido en calle Los Parrales.

Además, las fuentes explicaron que Barroso Demilto presentaba una barba tipo candado, rasgo físico que coincidió con uno de los autores registrados por las cámaras de seguridad durante ese golpe. Los investigadores también sospechaban que la organización estaría integrada por cuatro personas.

La T-Cross captada en Luján.

De los elementos probatorios también surgió otro dato revelador: Estigarribia rompió su teléfono celular al momento de ser detenido, una maniobra que interpretó como un intento de destruir evidencia antes de quedar a disposición del Ministerio Público.

Con todas esas pruebas sobre la mesa, el fiscal de Flagrancia Juan Manuel Sánchez, quien primero intervino ante la captura in fraganti de los dos sujetos, resolvió que el caso excedía ampliamente una simple persecución policial.

Por lo que detallaron las fuentes, existió un trasfondo delictual que vinculaba a los detenidos con otros hechos de mayor complejidad y que esto exigía profundizar la instrucción vinculándola con otros hechos.

Debido a esto, la causa pasó a la Unidad Fiscal de Robos, Hurtos Agravados y Sustracción de Automotores, donde continuará la pesquisa bajo la conducción del fiscal Galdo Andreoni.