Bajo el nombre “El Club”, el proyecto liderado por figuras de la Selección Nacional de Rugby recupera una casona histórica para fusionar café de especialidad, negocios y una propuesta de vinos exclusiva.
La fisonomía de la emblemática Avenida Emilio Civit, en la capital mendocina, suma un nuevo jugador que busca transformar el concepto de “encuentro social” en la ciudad. En el número 272, donde las casonas de estilo señorial definen el paisaje, acaba de inaugurar una propuesta que integra bajo un mismo techo dos mundos aparentemente distantes pero complementarios: el café de especialidad y los vinos de alta gama.
El proyecto no solo destaca por su ubicación, sino por los nombres que le dan vida. Detrás de la barra de café y de la cava se encuentran referentes históricos y actuales de Los Pumas, quienes han trasladado los valores del rugby -la amistad y el equipo- a los negocios.

Dos rituales, un solo espacio de pertenencia
La arquitectura del negocio se divide en dos unidades operativas que conviven orgánicamente. Por un lado, Club de Café, impulsado por los actuales jugadores del seleccionado nacional Juan González y Rodrigo Isgró, ofrece una pausa urbana diseñada para el trabajo remoto y las reuniones informales.
Por el otro, Club de Vino by 2456 Wines está bajo la dirección de los ex Pumas Eusebio Guiñazú, Manuel Carizza, Patricio Albacete y Julio Farías. Esta unidad no funciona solo como un wine shop, sino como un centro de experiencias que incluye una sala de degustación guiada y una cava privada de guarda exclusiva.

Foco en el segmento corporativo y networking
Desde una perspectiva empresarial, la apuesta de El Club va más allá de la gastronomía. El espacio ha sido diseñado para captar el segmento corporativo y de turismo de negocios, tan demandado en la zona.
La casona cuenta con salas corporativas equipadas para reuniones de directorio y sesiones de networking y un modelo de curaduría enológica que busca reinsertar el vino en el pulso diario de la ciudad.

La apertura del nuevo espacio representa también un hito en la conservación del patrimonio mendocino. La restauración de la propiedad original permite que la casona se mantenga activa, integrando el diseño contemporáneo con la estructura tradicional.
Con esta inauguración Mendoza no solo gana un nuevo punto de encuentro, sino un modelo de negocio que entiende que la experiencia de consumo hoy es integral: no es solo el producto, es el entorno, la historia detrás de los socios y la posibilidad de generar comunidad en un espacio de pertenencia.
