Argentina es el noveno productor mundial de té y en este marco, el día internacional de esta bebida se celebró el pasado 21 de mayo.

La fecha busca reconocer tanto el impacto productivo del té como su relevancia en los hábitos de consumo de millones de personas alrededor del mundo. La iniciativa partió de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el fin de visibilizar la importancia económica, cultural y social de esta industria a nivel global.

Nuevas formas de consumo

A nivel mundial, crece el interés por nuevas formas de consumo ligadas a bebidas listas para tomar, sin alcohol y más livianas como el ice tea, que comienzan a ganar espacio impulsadas por consumidores que buscan practicidad, menos azúcar y alternativas a las gaseosas tradicionales.

En ese contexto surge, por ejemplo, Amelia Ice Tea, el primer té frío en lata elaborado en Argentina. Desarrollado íntegramente en Mar del Plata, busca introducir en el mercado local una categoría ampliamente instalada en otros países, pero todavía poco desarrollada a nivel nacional.

“Durante mucho tiempo el té estuvo asociado a un consumo muy tradicional, al invierno o a la merienda. Hoy vemos consumidores mucho más abiertos a incorporarlo en otros momentos del día y en formatos más prácticos. Hay una búsqueda muy clara de bebidas más livianas, menos dulces y listas para consumir”, explica Melisa Retrivi, fundadora de la marca.

Amelia elabora sus variedades a partir de té negro de Misiones y propone una bebida sin gas, con un perfil menos dulce y diseñada para el paladar argentino. Actualmente cuentan con cuatro versiones: té negro con limón, té negro con durazno, té negro con Ginseng y miel y una alternativa sin azúcar con Stevia.

Un nuevo ritual del té

En tanto, en Mendoza un proyecto familiar busca resignificar las infusiones más consumidas de nuestro país bajo un concepto de “experiencias sensoriales”. Familia Maldi, fundada por la sommelier de té y yerba mate Mabel Lauper, se dedica a la comercialización de té en hebras y yerba mate de origen agroecológico.

Más que una tienda de infusiones, la marca opera bajo un modelo de marketing experiencial. Así, a través de ediciones temáticas de degustaciones guiadas, buscan educar al consumidor mediante el análisis sensorial, que incluye la observación, el aroma y las notas de cata de cada producto.

¿Té de burbujas?

El bubble tea, surgido en Taiwán hace unos 40 años, se convirtió en un fenómeno global gracias a la red social Tik Tok y llegó a nuestra provincia de la mano de Oh! Tea, ubicado en el Mendoza Shopping.

Estabebida combina bases de té (Ceylan, oolong o jazmín) con leche, saborizantes, frutas y las distintivas perlas de tapioca (conocidas como bobas). Estas bolitas, hechas a base de fécula de mandioca y azúcar negra, tienen una consistencia masticable y divertida que aporta sabor, aroma y una textura diferente a la bebida. Entre otras opciones de toppings también se agregan al té las perlas boom de arándano, mango y yogur, o el coco jelly.

Un brindis con “té espumoso”

El sparkling tea es una nueva tendencia que busca sofisticación sin comprometer el bienestar. Lejos de ser una simple infusión fría, esta bebida combina la tradición milenaria del té -utilizando variedades premium como té blanco, verde o jazmín- con procesos técnicos propios de la alta enología.

En Mendoza, Julieta Núñez -ingeniera agrónoma y enóloga- y Aurelia Dapremont -sommelier de té- se unieron para crear Infuzia, un té espumoso que busca complementar la experiencia gastronómica. Un maridaje ideal para quienes prefieren una opción ligera y refinada, para el conductor designado y también para el público gourmet que busca nuevas texturas.

Explican sus creadoras: “Un sparkling tea no es un refresco ni un té helado con gas, sino una bebida pensada y elaborada con la lógica de un espumante, pero sin alcohol”. Actualmente, la marca de las emprendedoras ofrece el blend Hibiscus, una combinación de tés negros y verdes con pétalos de rosa e hibiscus, con un perfil fresco y expresivo.

Ya sea desde la practicidad que ofrece una lata hasta la sofisticación de un brindis con burbujas sin alcohol, el té ha dejado de ser una bebida estacional para transformarse en un protagonista de la innovación gastronómica.

El antiguo ritual del “five o´clock tea” hoy se aggiorna y resignifica -frío, con gas o en hebras agroecológicas- confirmando que en cada sorbo hay una oportunidad para redescubrir una tradición que no para de evolucionar.