Desde el 17 de mayo, Mendoza tiene vuelo directo con Punta Cana a través de Arajet, la aerolínea dominicana que dispuso 3 vuelos semanales y planea agregar una frecuencia más a partir de junio. Como se sabe, este país caribeño ofrece un servicio de hotelería premium basado en el concepto de all inclusive: todo incluido, desde el momento en que se paga el paquete turístico, aunque también hay costos aparte, como las excursiones hacia isla Saona o un día en la colonial Santo Domingo.
La magnitud de la infraestructura de servicios que hay en la isla viene creciendo a la par del interés del turismo internacional, por lo que también se ha incrementado la conectividad aérea. El Sol, por invitación de Arajet, se alojó en Zel Hotel, que pertenece al Grupo Meliá y tiene una particularidad que lo diferencia de otros complejos: tiene como socio al ex tenista español Rafael Nadal. Esto permitió contar con un plus valor para quienes disfrutan del deporte blanco, ya que frente al Zel se desarrolló el centro de tenis del ex campeón. En Zel Hotel tienen en claro que a sus pasajeros les ofrecen dos experiencias en una, el bienestar activo y la relajación.

Estas son las cinco mejores cosas que tienen los all inclusive, tomando como modelo el Zel Hotel.
1- Te resuelven todo en un solo lugar
El todo incluido parte de una plataforma de servicios que ofrece una cobertura casi total para el pasajero, sin tener que salir del complejo. ¿Te olvidaste el bloqueador? Lo encontrás en el market o las tiendas que disponen con diferentes artículos para la playa, remedios, cargadores de teléfono o adaptadores de enchufe, recuerdos de Punta Cana o República Dominicana, golosinas, entre productos. A eso le suministran también una nutrida agenda de actividades recreativas, si alguien quiere aprender a bailar salsa y merengue, realizar actividades artísticas, hacer yoga o incluso disponer del gimnasio. Siempre que uno lo desee puede estar ocupado, pero en plan relajación. Sí, podés salir, nadie te retiene en el complejo, pero esta batería de experiencias, más el triángulo comida + barra libre de bebidas + piletas permiten que nadie tenga que desplazarse.



Todo puede hacerse en los contornos amigables del complejo que funcionan como
miniciudades de proximidad: a cinco minutos está el gym, a 5 minutos la playa, a 5 minutos desde la puerta de tu habitación al restaurante. Es decir, 5 minutos o menos.
2- El acceso a la playa
El atractivo de Punta Cana es la costa del Caribe con sus aguas templadas, arena fina y blanca que, detalle no menor, no quema. Cada uno de estos complejos tiene una porción de la línea de playa, donde se extienden sus servicios de gastronomía y hotelería sin costo añadido. Sólo hay que entregarse a la reposera. Ahora bien, en los últimos años distintos balnearios estrella del Caribe han tenido un problema particular, el sargazo, un alga que ha crecido por los cambio de temperatura en el agua, que es una incomodidad para el turista y que además genera mal olor. Al menos en Zel Hotel, armaron una red de contención a metros de la orilla para atajar este problema marítimo que atenta contra el negocio porque incomoda al cliente.


3- Privacidad donde hay mucha gente
En efecto, hay varias piletas distribuidas en todo el predio, donde uno puede simplemente bañarse, darse una ducha descontracturante o simplemente tomar sol, leer un libro en las balinesas o camastros. Eso sí, cada uno en la suya y, por la disposición arquitectónica y paisajística, nadie observa al otro pasajero ni es observado –salvo que estén uno junto al otro-.
Hay una intimidad increíble en el espacio público de relajación del hotel. Lo mismo sucede con las habitaciones: uno puede pasar a las piletas o directamente relajarse en los jacuzzi de los cuartos, que lo tienen todo para directamente no moverse, si uno quiere reducir aún más los contactos sociales. Pero casi como una regla general, cada uno está en la suya y no molesta al de al lado.
4- La diversidad gastronómica
A diferencia de la hotelería tradicional, el buffet es el centro de este microuniverso. Y en lugar de un menú acotado, lo que se exhibe es una diversidad gastronómica con alimentos, sabores y aromas de varias culturas, porque acá llega el turismo internacional en gran medida de América del Norte, algo de Europa y una buena cantidad de argentinos. Hay que atender a esta diversidad de culturas con sus apetitos diferentes.
El sancocho –un estofado delicioso similar al puchero que es una de las comidas más
populares de República Dominicana- convive con el sushi y la diversidad de pesca y mariscos, la carne, la pasta, un mundo de ensaladas y las delicatesen europeas.
Hay restaurantes temáticos, en los que es clave hacer la reserva y donde la carta es más
ajustada, pero una noche elegís la cocina mexicana, otra la japonesa de fusión y la tercera las carnes a la parrilla. Pero como centro de actividades, el buffet está abierto desde las 7 hasta las 22 para los tres momentos esenciales: el desayuno, el almuerzo, la cena. Siempre encontrarás a un cocinero con disposición para prepararte un omelette.


5- La comodidad de las habitaciones y, sobre todo, las camas Vital, sobre todo si uno viene de una excursión de isla Saona o de Santo Domingo, las excursiones más habituales que están a más dos una hora de viaje desde Punta Cana. Uno se baja del transfer y lo que quiere es meterse a la ducha para sacarse la humedad y la arena del
cuerpo.
O simplemente quiere tirarse en la cama tamaño King Size. Acá reparamos en un detalle significativo: la calidad de las sábanas, que repercuten directamente en el placer de estar acostado y relajado. El aire acondicionado, elemental por el calor húmedo de República Dominicana. Un cuadro de ducha bien espacioso. Y otros amenities que tienen los cuartos, como los camastros en el patio propio de la habitación, la heladera con agua, cerveza y gaseosas. La máquina de café, con sus cápsulas. Y el must: llene el jacuzzi, sumérjase y relájese.


