Si bien la provincia es mundialmente reconocida por sus Caminos del Vino, la industria olivícola está experimentando un auge sin precedentes, dejando de ser una actividad secundaria para convertirse en un pilar estratégico de desarrollo económico, patrimonial y turístico.
Los números respaldan este fenómeno. Según datos del Observatorio del Oleoturismo, más de la mitad de los establecimientos olivícolas de la provincia ya cuentan con experiencias turísticas consolidadas.
Por otro lado, el aceite de oliva virgen extra (AOVE) ya no es solo un producto más en las góndolas, sino que expresa una nueva matriz productiva que combina la agricultura, la alta gastronomía, el turismo de experiencias y la identidad mendocina.
Como reflejo de la maduración de este sector, Mendoza está formando los primeros especialistas en Gestión y Desarrollo de Oleoturismo del país. Se trata de una capacitación pionera, impulsada por la sinergia entre el sector público y privado, que busca profesionalizar una actividad que no para de sumar inversiones, infraestructura y prestigio internacional.

Los 17 nuevos profesionales a punto de egresar provienen de diversos departamentos de la provincia y ámbitos profesionales. La especialización, que se dicta en la sede central de Don Bosco en Rodeo del Medio, cuenta con el respaldo oficial de la Dirección General de Escuelas.
Coordinada por Alejandro Martínez -miembro del programa provincial Mendoza Oliva Bien del Ente Mendoza Turismo (Emetur)- y con un cuerpo docente que incluye a la propia presidenta del Emetur, Gabriela Testa, la diplomatura dota a los alumnos de herramientas clave: desde técnicas de análisis sensorial hasta estrategias de marketing, sostenibilidad y diseño de experiencias.
Entre los futuros egresados se encuentran productores que buscan incorporar el oleoturismo a sus establecimientos familiares, otros que preparan la apertura al turismo de sus olivícolas e incluso funcionarios municipales que tienen por objetivo potenciar las almazaras de su departamento.
Un ecosistema en plena expansión
Este impulso académico de la olivicultura coincide con una excelente cosecha 2026 en términos de volumen y un dinamismo cultural en toda la provincia:
- Eventos y museos: el éxito de la tercera edición del Festival Provincial del Envero en Lavalle y el ambicioso proyecto del Museo del Olivo y el Aceto en Maipú demuestran el interés creciente de la comunidad y los visitantes.
- Innovación gastronómica: se multiplican propuestas como el nuevo Punto Oliva en Luján de Cuyo (dentro del tradicional restaurante Cavas Don Guillermo), un espacio diseñado para recorrer la historia del olivo, aprender sobre el proceso de elaboración y realizar maridajes guiados.
- Formación de vanguardia: a la nueva especialización se suma la trayectoria de la Fundación Seminare, que desde 2006 dicta el curso de Sommelier de Aceite de Oliva, cuya próxima edición inicia el 19 de agosto.
La defensa del patrimonio histórico y ambiental
El auge olivícola en Mendoza también se arraiga en la conservación de su identidad. En este sentido, han surgido proyectos de rescate de olivos centenarios como el Santuario de Olivos (Maipú), impulsado por Emilio Cicero en Coquimbito, espacio que alberga cerca de 5.000 ejemplares rescatados (sumados a otros 4.000 en el predio “El Paraíso”).

Por otro lado, Guarderías de Olivos es un proyecto liderado por Pablo Flores (Nativo Reforestación) en Beltrán y continuado por Gabriel Guardia, que combina el rescate de árboles destinados a la erradicación con propuestas de paisajismo sustentable de bajo consumo hídrico y vegetación autóctona.
Con la profesionalización de sus actores, el rescate de su patrimonio histórico y una oferta experiencial en constante renovación, Mendoza demuestra que el “oro líquido” ya no es solo un acompañante de su célebre vitivinicultura, sino un protagonista con vuelo propio.
