En un hito histórico para la vitivinicultura de nuestro país, el año 2016 marcó la primera vez en que un Papa celebró misa con un vino de origen argentino. Se llamó “Todos” y fue un singular Torrontés que se convirtió en un símbolo de unidad, fe y orgullo nacional, al ser elegido por Francisco para la santificación del Cura Brochero, el primer santo argentino.
La iniciativa fue impulsada por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), el Fondo Vitivinícola y el INTA, y surgió tras la elección del Papa Francisco en 2013. El objetivo era claro: obsequiar al pontífice argentino un vino de misa elaborado con uvas provenientes de pequeños productores de diversas regiones del país: Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y Río Negro.

La elaboración de “Todos” se llevó a cabo en la Planta Piloto de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA, siguiendo el método del Padre Oreglia, y fue certificado por el Arzobispado de Mendoza como apto para la misa. El vino se presentó y fue bendecido en la Catedral Primada de Buenos Aires.
Con una producción limitada de 450 litros, el vino fue enviado al Vaticano. El nombre y la etiqueta, creados por el estudio Boldrini & Ficcardi, reflejaron la intención de unidad y encuentro, transmitiendo la idea ecuménica de que “el vino nos une”. En la contraetiqueta se destacó la procedencia de las uvas y se hizo referencia a los pequeños productores, “hombres y mujeres que depositan su trabajo y su esperanza en la certeza de que el vino nos une”.
A lo largo de su pontificado, Francisco conservó un afecto especial por los vinos de su Argentina natal, con una particular preferencia por los tintos de perfil austero. Sin embargo, fue con el vino “Todos” que trascendió lo personal, dejando una marca imborrable tanto en el plano espiritual como en el sentimiento nacional, dentro de la liturgia católica.
La entrega de “Todos” al Papa marcó un momento histórico, siendo la primera vez que un vino argentino se utilizaba en una misa papal, ya que el Vaticano generalmente adquiere sus vinos en Italia y otros países europeos. Todo un símbolo de unión entre la vitivinicultura argentina y el líder de la Iglesia Católica.
