Un cabaret de Mendoza y su dueño local quedaron enredados en una denuncia realizada por una ONG porteña, la cual denunció que Mauricio Macri recibió fondos de la prostitución para financiar la campaña electoral de 2011.
Quien está en el ojo de la tormenta es Héctor Darío Biglione, quien vive hace casi una década en Mendoza y maneja “Red Club”, un local nocturno ubicado en la calle General Paz de Capital. La ONG “La Alameda”, la misma que hace tiempo acusó al ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni por alquilar departamentos a prostitutas, vincula a Red Club en la trama para llevar plata a las arcas de la campaña macrista.
El caso quedó en manos del juez Norberto Oyarbide.
Mendoza aparece en la denuncia porque Biglione es primo de Raúl Martins, un zar de las casas de sexo en Argentina y México. A Martins apunta la denuncia de La Alameda, que para ello contó con información, videos y fotos de la propia hija del polémico empresario.
Pero lo importante para Mendoza es que, en las argumentaciones, la ONG precisa con lujo de detalles la pertenencia de Red Club a la cadena de cabarets de Martins.
Y hay detalles jugosos: la denuncia dice que Biglione “les paga a los denunciados la suma de mil pesos por cada chica que les mandan por alguna temporada más los viáticos. En cuanto al hospedaje, Biglione, alias “Ivan”, les consigue a precios muy bajos allá, aunque eso se lo tienen que pagar las chicas.
Siguen las precisiones en la denuncia de la hija de Martins: “Biglione, es el dueño de “Red Club” en Mendoza, y su local nocturno se encuentra en plena ciudad Capital, muy cerca incluso de la Comisaría local”.
El texto indica que la red de proxenetas “recluta y envía bajo engaño a chicas desde Argentina a Cancún, México, como de Buenos Aires a la ciudad capital de la Provincia de Mendoza” y que ” toma chicas como “camareras” y/o “recepcionistas” a las que “quiebra” y logra se las prostituya”.
Según la denuncia, Biglione “fue la mano derecha de Martins durante más de 20 años; hasta que se abrió solo y puso dos locales en Mendoza”.
Además, el texto indica que Biglione, mientras estuvo con su primo,” fue quien se encargaba de pagar tanto a la policía como a los municipales”.
