Pablo Fernández y Marcelo Elizondo se conocieron en 2004. Lo que no sabían en aquel entonces es que, una misma pasión por Godoy Cruz Antonio Tomba, sería el puntapié para forjar una amistad incondicional, como su amor por los colores.
Marcelo es ciego y Pablo, en cada partido que juega el Expreso, activa el modo relator y le comenta a su amigo todo lo que está sucediendo en el campo de juego. Una costumbre que inició en el año 2005, cuando fueron al estadio Malvinas Argentinas juntos por primera vez, y que mantienen al día de hoy.

“Íbamos a la misma escuela, pero yo estaba en el turno tarde. Me cambio a la mañana, y si bien no estábamos en cursos iguales, empezamos a charlar. Salió el tema fútbol y ahí descubrimos que los dos éramos fanáticos de Godoy Cruz“, recordó Marcelo, sobre los inicios de su amistad.
“Marce es un amigo de la vida para mí, padrino de mi hija más chica. Godoy Cruz nos ha unido y es hermoso compartir el día. Sobre todo cuando vamos a la cancha, contarle un poquito lo que está pasando y que él escuche lo que sucede en la tribuna“, señaló Pablo en conversación con El Sol.
El primer relato y el que más recuerdan
Año 2005. Godoy Cruz disputaba un partido en el estadio Malvinas Argentinas. Esa fue la primera vez que Pablo y Marcelo fueron juntos a la cancha.
“Le dije a Marce que se llevara unos auriculares. Pero ese fue el único partido que los usó porque a partir de ahí empecé a contarle todo yo, a mí manera. Muy lejos estoy de ser relator, pero trato de transmitirle lo que va pasando en la cancha. Y él, al no usar los auriculares, puede captar lo que sucede alrededor“, contó Pablo.
Marcelo, por su parte, explicó que siempre ha sido futbolero, un factor que, a pesar de no poder ver lo que está pasando, le permite tener noción de ciertos aspectos del juego.
“Hay estadios que uno ya los conoce. Si vos estás sentado en la platea de cubierta, sabés que el sur está a la derecha y la norte está a la izquierda. Entonces, sabés que si atacas por la derecha puede ser el 4, el 8“, ejemplificó.

Desde el primer partido que compartieron,la cantidad de relatos es incontable. Pero uno de ellos, se convirtió en el más recordado por ambos.
Agosto de 2017. Estadio Arena do Gremio, Porto Alegre, Brasil. Godoy Cruz enfrentaba a Gremio por Copa Libertadores. Marcelo se casaba ese año y Pablo acababa de ser papá, por lo que viajar era complicado. Sin embargo, lograron hacerlo.
“Llegamos a Buenos Aires y de ahí partimos en un minibus unos 25 hinchas, directo a Porto Alegre. Ya en Brasil, obviamente comimos el tradicional asado y nos encapsuló la policía para llegar hasta el estadio“, expresó Pablo.

A pesar de que finalmente el Tomba perdió 2 a 1 aquel encuentro y quedó fuera del certamen continental, el golazo de Javier Correa se convirtió en un momento inolvidable.
“No esperábamos ese gol ahí al ángulo. Hay muchos goles para recordar, pero ese fue lindo por el viaje, el momento de cada uno de nosotros, Marce ya se casaba y yo recién siendo papá“, rememoró el tombino.
Discapacidad en el fútbol
En aquel viaje a Brasil, tanto Marcelo como Pablo, quedaron impresionados. Es que al notar que Marcelo era ciego, accedieron a sus lugares por otro sector, haciendo el trayecto más fácil y accesible.
“No nos dejaron subir las escaleras, que eran muchas. Nos hicieron ir por ascensor. Fue otro confort, parecía un estadio de Europa. Impresionante todo“, repasó Marcelo.

Sin embargo, el hombre reconoce que, por lo general, las canchas de fútbol argentinas no están preparadas para personas con discapacidad.
“Yo porque hago cualquier cosa, pero lo digo bien, no por exagerar. Pero sin duda, no están preparados los estadios para personas con discapacidad. Y yo soy ciego y puedo caminar o correr del hombro de alguien. Pero hay gente que va, por ejemplo, en silla de ruedas, que debe ser mucho más complejo“, describió.
Sueños y pasiones heredadas
El Gato Oldrá, el Morro García, Nico Olmedo, el Mago Ramírez, Cachorro Abaurre, son tan solo algunos de los nombres de ídolos de Godoy Cruz que surgen en la charla con los dos fanas tombinos. Pero el amor por la azul y blanca nació mucho antes.
En el caso de Marcelo, su padre le transmitió la pasión, mientras que para Pablo, llegó de la mano de su abuelo. Así, los hombres han transitado gran parte de la historia del Tomba, en sus más momentos felices y en las épocas más tristes, mientras sueñan con un solo momento: el de la primera estrella.

Pero además del fútbol, ellos son fanáticos de la música, tocan la guitarra y cantan juntos, y poco tiempo atrás, pudieron fusionar sus dos pasiones, dándole vida al video homenaje al Morro García que grabaron junto al club.
“Uno sabe que el fútbol tiene sus cuestiones lindas y no tan lindas, pero tratamos de dejarlo de lado estar por el amor al club. Godoy Cruz es la vida misma, es familia, es donde compartimos todo“, describió Marcelo.
“Con Marce venimos por los colores. No importa si es fútbol, futsal, básquet o vóley. Nos trasladaron este amor a Godoy Cruz y lo seguimos predicando a generaciones venideras. Mi hija aprendió a caminar acá. Godoy Cruz es todo“, cerró Pablo.
