“Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza” se puso en marcha en las instalaciones del Frank Romero Day. La ceremonia marcó el debut de Franco Agüero, un artista experimentado que se animó a formar parte de la historia de Mendoza, esta vez, como director general de la fiesta máxima de Mendoza.
La propuesta fue muy simple, no logró momentos destacados ni sobresalientes, sino que apostó por lo seguro, aunque presentó un recurso no muy utilizado por sus sucesores, que fue la presencia en escena de una murga local, que se posicionó como uno de los grandes atractivos de la ceremonia.
Hubo aciertos en la apuesta, que presentó un gran colorido en el vestuario, la utilería que elaboró el reconocido artista plástico y escenógrafo Rodolfo Carmona, que reflejó un verdadero trabajo artesanal, las cajas lumínicas acompañaron cada escena con una sintonía perfecta.
Sin embargo, también hubo desaciertos, momentos incongruentes, falta de unidad en escena, espacios vacíos que opacaron el trabajo de casi mil artistas.
Nueve fueron los cuadros que se montaron en el escenario, el eje central de la propuesta giró en torno a la naturaleza y al vino, con momentos altos y bajos, emotivos y aburridos.

Los aciertos de Jugares de Vendimia
La participación de la murga La Buena Moza, se transformó en uno de los grandes y novedosos aciertos de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2023. Si bien otras ceremonias han contado con su presencia, en esta oportunidad, el grupo, conformado por 20 artistas más un director, se comió el escenario opacando, incluso, al ensamble musical.
Su precisión vocal, su parada en escena, su decir cantando logró un protagónico especial en “Juglares de Vendimia”.
Otro de los recursos que ya fueron empleados en otras fiestas, pero que en esta oportunidad logró un impacto positivo en los espectadores fue la presencia del cine en la Vendimia.
Agüero recreó una parte de la historia de San Martín junto al vino mendocino y lo plasmó en un cortometraje muy bien logrado que permitió que las 20.000 personas que se encontraban en el Frank Romero Day pudieran conocer cuán importante es el vino local en el mundo entero.

También destacó la figura del cóndor, emblema simbólico de la provincia, al que lo colocó como custodio del pueblo mendocino. Aquí la utilería de Carmona jugó un rol determinante y sobresalió por sobre el resto de los artistas.

Además, en este cuadro se recurrió a la realidad aumentada, un recurso que nunca se había utilizado en una fiesta y que fue muy comentado en las redes sociales.

El malambo, como uno de los ritmos propios de la región, es un plus asegurado que todos los directores se guardan para el final de la Fiesta y que Agüero no pudo esquivar, lo que le valió el aplauso de pie de los espectadores.
Un dato que no es menor y que hay que destacar es que Franco Agüero logró la integración de todos los artistas. A lo largo de toda la fiesta se pudo observar a las personas con discapacidad y a los adultos mayores brillar junto a sus pares. Ese fue un verdadero acierto.
Los desaciertos de Juglares de Vendimia
No todo lo que brilla es oro y “Juglares de Vendimia” también presentó momentos muy flojos, con muchos desaciertos.
Una de las grandes falencias que se observó a lo largo de casi toda la ceremonia fue la presencia de muchos espacios en blanco en el escenario. Artistas mal distribuidos en escena que, en varios cuadros, mostraban una puesta en escena despoblada.

Nuevamente, se apeló al recurso de los personajes protagónicos en escena. En esta oportunidad, seis juglares que relataban el hilo argumental de la propuesta, pero que no lograron encontrar un lugar en el escenario. Muchas veces se perdieron entre los bailarines y la utilería, opacando la importancia de su relato en la obra.
El cuadro que pone a la Virgen de la Carrodilla como la gran protagonista se logró, pero no se diferenció mucho de las fiestas anteriores. La imagen apareció sobre una pantalla y nuevamente se apeló al juego de luces para generar mayor espectacularidad en escena.
Otro de los momentos que pasó sin pena ni gloria fue el tango. En “Juglares de Vendimia” el ritmo que caracteriza a los argentinos, el que les eriza la piel, estuvo presente, pero no generó emoción.

En líneas generales, se puede decir que a los 39 años Franco Agüero superó el desafío y se transformó en el director más joven de los últimos años. Dejó su huella y su impronta en la historia vendimial.
