Con una sesión tensa, repleta de cruces y fuertes declaraciones, el Concejo Deliberante de Guaymallén volvió a encenderse este jueves en torno al escándalo que involucra al concejal Miqueas Burgoa, quien días atrás fue detenido manejando con alcohol en sangre en General Alvear.
Pese al pedido de renuncia por parte de colegas de distintos bloques, el edil se aferra a su banca y anunció que no dejará el cargo. En su descargo, desestimó los cuestionamientos y atribuyó la situación a una maniobra política.
El debate lo abrió el concejal justicialista José Pozzoli, quien formalizó un proyecto de remoción y elevó el tono al acusar directamente a Burgoa de haber mentido en su comunicado público. “Los hechos están en el acta policial. Negó lo ocurrido y le mintió a la ciudadanía. No podemos perder tiempo armando una comisión. Tiene que renunciar”, sentenció, al tiempo que ironizó: “¿Vamos a seguir 15 días más con esta novela que deja la de la China Suárez, Wanda e Icardi chiquita? Chapeó, mintió, huyó y lo pescaron”.
Pozzoli sostuvo que no se trata de un hecho menor ni de una simple contravención, y alertó que el caso podría encuadrarse en delitos como abuso de autoridad. Mostró el acta labrada por la Policía de Bowen y remarcó que lo narrado allí contradice el comunicado difundido por Burgoa en redes sociales.
Dardos al oficialismo y su interna
Otra de las voces que se unió al pedido de renuncia fue la del concejal Exequiel Morales. Sin embargo, a la hora de su intervención, el representante de La Unión Mendocina aprovechó para apuntar contra el oficialismo local. “No pueden dejar en manos de la oposición el problema que generaron en Alvear”, dijo, en alusión a las divisiones internas dentro de Cambia Mendoza que salieron a la luz con este episodio.
En efecto, el bloque radical exhibió su fractura una vez más. De un lado, los ediles cercanos al intendente Marcos Calvente, quien se pronunció públicamente a favor de que Burgoa pegué un paso al costado. Del otro, los alineados con el senador provincial Marcelino Iglesias, entre quienes se encuentra la presidenta del cuerpo, Verónica Cancela, quien eventualmente podría tener los votos necesarios para blindar a su compañero.
La presidenta del bloque radical, Juana Allende, evitó pronunciarse sobre el caso Burgoa y recogió el guante para criticar a “Teddy” Morales por su postura, dejando en claro que el oficialismo atraviesa una crisis interna en el tratamiento del tema.
“Quiero hacerle algunas aclaraciones al concejal preopinante porque entre tanto que dijo, no terminó diciendo nada. Tratan de darnos consejos sobre cómo gobernar, pero ni en Guaymallén, ni en la provincia, han gobernado nunca”, fustigó Allende.
En esa línea, apeló a la ironía para marcarle la cancha: “Valoramos la buena voluntad, pero le sugerimos que eso consejos lo tomen para su próxima plataforma electoral de la que Cambia Mendoza ha sido ejemplo no sólo en términos políticos, sino en términos de gestión que es lo más importante para nosotros”.
Y concluyó recordando lo que para ella es una nueva “campaña de desprestigio” impulsada por La Unión Mendocina, del mismo modo que “ocurrió en 2023”. “Fue comandada por Omar De Marchi contra el actual gobernador Alfredo Cornejo. La historia la conocemos todos: uno está en Buenos Aires sin poder dar la cara. El otro, es el gobernador electo de todos los mendocinos. Busquen llegar a los mendocinos, y a los guaymallinos, de forma propositiva”, completó.
“Es una simple contravención”
Burgoa habló en la sesión y, lejos de bajar el tono, cuestionó a sus pares, desmintió las acusaciones y adelantó que no renunciará a su banca. Reconoció haber cometido un error y reiteró su pedido de disculpas, pero sostuvo que lo suyo fue “una mera contravención” y acusó a la oposición de buscar capitalizar políticamente el hecho.
“Desmiento al concejal del Frente de Todos, es todo mentira. Mi comunicado es claro y me hago cargo solamente de la contravención. No estaba cumpliendo funciones como concejal. Era un foro del ámbito privado”, dijo.
Además, afirmó que no existe ninguna causa penal abierta y negó haber “chapeado” para evitar el procedimiento. “No estoy sometido a ningún delito, no hay causa fiscal. Me pareció bochornoso que un concejal diga eso mintiéndole a la ciudadanía”, aseguró. En cuanto al proceso de destitución, expresó: “Si el cuerpo lo considera, estoy dispuesto a que se constituya lo que crean correspondiente. Voy a tener derecho a defenderme”. Y disparó: “No estoy de acuerdo con este tipo de presentaciones ni con quién las impulsa, porque no es ejemplo para nadie”.
