El helicóptero Bell 407 GXP, con capacidad para descargar más de mil litros de agua por medio de un bambi bucket (bolsa para transportar líquido), llegó la mañana de este viernes a Mendoza desde Buenos Aires.
El piloto José Luis De Falco, con 32 años de experiencia en el mundo de la aviación, fue el encargo de traerlo hasta el Aeroclub Mendoza en La Puntilla, en medio del Zonda y con seis zonas bajo condiciones extremas de peligro de incendios.
El arribo de la aeronave de manera preventiva se produjo luego del pedido del Plan Provincial del Manejo del Fuego al Ministerio de Ambiente de Nación y tras el siniestro de finales de octubre, que consumió más de 4.000 hectáreas del pedemonte durante el Zonda.
José Luis o “Willy” para los amigos, tiene 55 años y trabajó en varias empresas del país dedicadas a la extinción del fuego y rescate aeromédico. Ha estado en Venezuela, Perú y en Chile, donde pasó los últimos seis años haciendo campaña contra el fuego para la Corporación Nacional Forestal (CONAF).
“Tengo para aportar algo de mi experiencia al trabajo de los brigadistas en Argentina”, destacó el piloto, quien después de que le enviaron el reporte meteorológico, despegó rumbo a Mendoza.
“Es crítico volar con Zonda”, consideró el hombre, quien a la hora de combatir las llamas lo hace en solitario por el riesgo que implica.
Más allá de las órdenes y recomendaciones, la decisión final siempre la tiene él, tanto para realizar el vuelo en condiciones adversas como para arriesgar su vida en los operativos. Solo se ha negado una vez, en Chile, pero la adrenalina y el deber lo impulsan al desafío.
Agilidad en descargas
La nave forma parte de la flota del Servicio Nacional de Manejo de Fuego, dependiente de Ambiente de Nación y pertenece a la empresa Rotorway S.A, quien ganó la licitación.
Es uno de los modelos más nuevos del mercado y se caracteriza por su agilidad para cargar y descargar agua, unas 50 veces antes de quedarse sin combustible, de acuerdo con la ubicación del reservorio.
“Es un helicóptero multipropósito. Tiene la capacidad de cambiarse a diversas configuraciones como vuelos sanitarios, vuelo VIP, transporte de brigadista, servicios agropecuarios. En este caso lo tenemos para extinción de incendios. Llevamos un helibalde”, dijo De Falco.
El recipiente tiene características que otros helibaldes no tienen y es que la descarga de agua se puede hacer parcializada.

Para combatir las llamas, el helicóptero debe estar suspendido entre 5 y cuatro metros de altura.
“Lo importante en este tipo de operación es la cadencia con que se realiza la descarga”, resaltó.
Diego Martí, del Plan Provincial del Manejo de Fuego, consideró que de haber tenido este recurso en Mendoza durante el Zonda pasado se podrían haber atacado más rápido los incendios en el pedemonte, teniendo en cuenta que el domingo se generó una ventana donde los pilotos podrían haber sobrevolado sin el ataque del viento.

Volar con Zonda
De Falco detalló que volar con Zonda no es fácil. Hace unos años, cuando estaba realizando un rescate en la minera Vale tuvo que enfrentarse al fenómeno tras dejar heridos en el hospital de Malargüe.
“Más allá del factor propio del viento, implica cambios de la atmósfera, como la baja presión que se nota en el aire y hasta en el sonido del viento. Si te agarra en vuelo se puede volar, pero mejor pasarla en tierra. Es preferible estar en el piso, deseando estar en el cielo, que estar en el cielo, deseando estar en el piso“, concluyó.
