El gobernador Alfredo Cornejo anunció este martes la postulación de Norma Llatser para sumarse a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. La jueza de la Segunda Cámara del Trabajo reemplazará a Pedro Llorente, quien dejará su lugar en el máximo tribunal en febrero del próximo año.
Llatser es la presidenta de la Asociación de Magistrados de Mendoza, un ámbito en el que se requiere de cierta muñeca política para lidiar con el Ejecutivo y con los más de 500 jueces, fiscales y defensores oficiales que forman parte de la institución.
En su currículum se destaca que es docente universitaria, magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Internacionales, coautora de libros relativos al Derecho del Trabajo y disertante en cursos y congresos. También fue miembro del consejo de la Magistratura de la provincia.
La jueza laboralista de 60 años trabaja en el Estado desde 1984 y actuó en diversas reparticiones hasta que ingresó a la Justicia. “Cuando fui muy joven tuve militancia política, en el retorno a la democracia, en el radicalismo alfonsinista. Cuando me recibí dejé de militar”, admitió en 2020, en una entrevista radial, cuando su nombre circuló como potencial integrante de la Corte tras el retiro de Jorge Nanclares. En esa oportunidad, la elegida fue María Teresa Day.
En 2023, cuando asumió la presidencia de la Asociación de Magistrados, destacó: “Nuestro objetivo es consolidar el trato con los otros poderes en un clima de respeto y en el entendimiento de la independencia de los mismos, en tanto característica del sistema republicano”.
Llatser también especialista en derecho laboral y tiene un perfil técnico. Con esta designación –que aún debe pasar el filtro del Senado-, Cornejo intenta cambiar la impronta del manejo de las causas laborales en la Corte, que hoy tiene como principal referente en la materia a Mario Adaro, un juez de extracción peronista.
La semana pasada, el gobernador cuestionó a Adaro, a quien tildó de ser un defensor de “empleados públicos vagos”. Lejos de entrar en polémicas, el magistrado respondió que las consideraciones de Cornejo eran “válidas, entendibles y sé de dónde vienen”.
