Mariana caminaba con una amiga por la plaza Independencia, en Ciudad, una mañana de este mes de enero cuando le llamó la atención un hombre acostado en el césped y tapado con una campera negra: “Cuando miramos bien -explicó-, nos dimos cuenta de que se estaba tocando”. Sin avanzar más, cambiaron el rumbo y salieron de la escena. La foto que ilustra esta nota es justamente del hecho narrado.

“Hay muy pocos casos conocidos en la provincia justamente porque no se denuncia”.

La situación que presenciaron se llama exhibicionismo y es un tipo de abuso y delito que, al menos en Mendoza, casi no se denuncia. Generalmente, estos sujetos se exponen en espacios públicos y el objetivo es, justamente, ser observados.

La problemática se presenta cuando son menores de edad los que, involuntariamente, son expuestos a este tipo de situación.

El exhibicionismo

“El exhibicionista no hace actos directos, sólo siente placer cuando es visto”.

Se encuadra en las llamadas parafilias (antes denominadas perversiones) y son modificaciones que se producen desplazando la excitación hacia objetos que no son habituales. “El exhibicionista se excita al saber que lo están observando”, explicó a El Sol el sexólogo Miguel Palmieri.

El sujeto que realiza este tipo de acto siente que no puede lograr la excitación de otra manera que no sea exponiéndose. Sin embargo, no significan una amenaza ni peligro para quienes involuntariamente lo miran.

“El exhibicionista no hace actos directos, sólo siente placer cuando es visto”, dijo el profesional.

Es importante también destacar que hay personas con patologías psiquiátricas que tienden a ser exhibicionistas, por eso el abordaje de estos últimos siempre debe hacerse desde Salud Mental, la psicología y psiquitría, además desde lo legal.

La sociedad exhibicionista

El exhibicionismo es mucho más frecuente de lo que uno cree o imagina y no sólo está presente en los lugares públicos. Palmieri repasó que los medios de comunicación y tecnológicos muestran estas actitudes de manera sistemática y sin el menor resguardo por, especialmente, los más chicos.

“Hay un grado social de exhibicionismo muy permisivo, sin ir más lejos en las propagandas de televisión”,  manifestó el sexólogo, quien además, indicó que vivimos en una sociedad “hipócrita” que esconde lo que sucede en vez de debatir seriamente la situación del exhibicionista.

“Hay un grado social de exhibicionismo muy permisivo”.

 Qué dice el Código Penal

De acuerdo con el artículo 129 del CP, “será reprimido con multa de mil a quince mil pesos el que ejecutare o hiciece ejecutar por otros actos de exhibiciones obscenas expuestas a ser vistas involuntariamente por terceros”.

Es que, de acuerdo a lo que explicó la defensora oficial Silvina González, no se trata de un delito de instancia privada y tras una denuncia se actúa.

Ahora bien, la gravedad aparece cuando es un niño el que presencia un acto semejante. “Ahí se agrava la pena y se lo priva de la libertad”, indicó.

Es que “si los afectados fueron menores de dieciocho años la pena será de prisión de seis meses a cuatro años. Lo mismo valdrá, con independencia de la voluntad del afectado, cuando se tratare de un menor de trece años”, establece el CP.

La causa por la que prácticamente no se denuncia un hecho así es porque, según González, no representa peligrosidad para quienes ven al exhibicionista y además porque causan mayor estupor.

“Hay muy pocos casos conocidos en la provincia justamente porque no se denuncia, pero un antecedente es un hombre que se tocaba entre dos autos y lo vieron menores, entonces se le aplicó la pena”, indicó.

El perfil

Una persona exhibicionista es aquella que:

– Se excita sólo cuando sabe que lo están observando.

– Que lo hace en forma continua.

– Que tiene un objeto sexual diferente y particular sin el cual no puede excitarse.

– Tiene una vida sexual pobre.

Recomendó el sexólogo Miguel Palmieri resguardar a los más pequeños de tener que presenciar un momento así, porque “no tiene en su cabeza que lo que está viendo es malo”.