Mendoza discute nuevamente la posibilidad de atrasar los relojes una hora en todo el territorio provincial, durante los meses de otoño e invierno, como parte de un programa de eficiencia energética. El debate se reavivó con el proyecto presentado por el diputado Jorge Difonso (UP-FR), que este martes recibió el apoyo de especialistas del Conicet.
Andrea Pattini, directora del Instituto Ambiente, Hábitat y Energía del Conicet, y Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, fueron recibidos este martes por la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales (LAC) de Diputados, y brindaron su respaldo a la iniciativa del legislador de Unidad Popular, aliado de Cambia Mendoza.
Golombek, reconocido especialista en cronobiología, planteó que el hecho de amanecer de noche, como sucede en los meses otoñales e invernales en la provincia, puede modificar el estado de ánimo, generar somnolencia y bajar la productividad de la persona.
El investigador del Conicet, que participó de manera virtual en el encuentro con legisladores, señaló que el huso horario -3, es decir, tres horas al oeste del meridiano de Greenwich, en el que se encuentra Mendoza, así como toda la Argentina, puede generar problemas de salud.
El sueño, la temperatura corporal, el sistema inmunitario e incluso el apetito pueden verse modificados, explicó Golombek. Es que la oscuridad puede indicarle al organismo que es hora de dormir o de despertarse cuando no lo es.
“La luz natural es una especie de nafta para el reloj biológico, que se sincroniza con esa luz. Cuanto más nos acercamos al huso que corresponde, mejor será para el organismo“, indicó.

Lo ideal sería, afirmaron los especialistas, atrasar los relojes una hora, ya que el país está atravesado por el huso horario -4. Incluso el ancho territorial permitiría aplicar el -5, pero su implementación sería más complicada, puesto que se trataría de dos horas de retraso.
“Es muy adecuada la discusión. Las provincias del oeste se ven más afectadas. Lo ideal sería que sea una estrategia en todo el país”, añadió Golombek.
Pattini coincidió con su coleta y definió como “el origen de los males” el haber fijado el huso -3, aunque aclaró que “no estamos solos en este error, hay otros lugares que por distintas razones sociopolíticas no ajustan su hora”.
Respecto de mantener dos husos horarios diferentes, opinó que “no tendría dos horarios, Argentina no tiene el ancho suficiente. Hoy estamos en -3 y se recomienda -4”. Y argumentó que el impacto energético varía según la actividad que se analice: “No es lo mismo la industria que la educación, por ejemplo”.
La científica detalló que “Mendoza en el invierno tiene 9 horas, 59 minutos con luz natural, y en verano 14 horas. La idea es acomodar el reloj para utilizar esas horas”.
Además, manifestó que “estamos mandando a los niños a la escuela de noche y esto no es bueno; no es bueno para un adulto tampoco”.
“Si mantenemos el huso -3 hay un gasto 104 kilovatios hora por aula, pasando al uso -4 se ahorra la mitad. Multipliquémoslo por la cantidad de aulas de Argentina”, determinó la profesional.
“Tendríamos que llegar a un nuevo acuerdo social para que el mediodía sea realmente el mediodía; corregir el huso horario, utilizar la luz natural y tomar decisiones acordadas con fundamentos científicos”, concluyó Pattini.
El ahorro energético
En el texto del proyecto, Difonso argumentó que este cambio busca ahorrar electricidad al aprovechar una hora más de luz solar, de cara a la crisis energética que amenaza al país para los meses de invierno, profundizada por la guerra entre Rusia y Ucrania.
El legislador se mostró más que conforme con la participación de los especialistas y afirmó que está sumando apoyos de sus pares, tanto oficialistas como opositores.
Es por eso que el próximo martes la comisión volverá a reunirse. Esta vez asistirán empresarios vinculados al servicio energético, como José Álvarez, presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad.
