El malestar en el Paso Cristo Redentor ya no se limita a las largas filas. La falta de infraestructura y gestión quedó nuevamente en evidencia con los reclamos de Chile sobre las condiciones de habitabilidad en el edificio aduanero Roque Carranza, también llamado Horcones. Por esto, ARCA licitó mejoras en la casa habitación del complejo, aunque se trata de una intervención puntual que no resuelve los problemas estructurales.
Uno de los principales focos de conflicto en la frontera que une Argentina con Chile es el estado de Horcones. En ese punto, no hay acuerdo entre las autoridades locales y las chilenas que vienen advirtiendo sobre las condiciones edilicias del lugar y su capacidad operativa desde hace años.
Desde el lado argentino desestimaron el reciente reclamo que realizaron los trabajadores de la aduana chilena en relación a las inversiones para mejorar los espacios destinados a controles migratorios y aduaneros. La realidad muestra que la falta de infraestructura adecuada se traduce en problemas cotidianos para empleados y viajeros: sanitarios insuficientes, espacios reducidos para la atención y dificultades para absorber el creciente flujo de personas que cruza de un país a otro.
A esto se suma una demanda que crece durante la temporada de verano y fines de semana largos. Y contrasta con el moderno complejo que inauguró Chile en Los Libertadores en septiembre de 2019.
El sistema quedó bajo una presión constante y las mejoras no se vislumbran en el corto o mediano plazo. Durante los períodos de mayor movimiento, las demoras han llegado a superar las siete, ocho e incluso nueve horas, generando escenas de vehículos detenidos durante kilómetros y cientos de personas esperando para completar los trámites fronterizos.
El problema no es nuevo. Desde hace años se discute la integración plena de los controles aduaneros para evitar duplicar trámites y reducir tiempos de espera. Sin embargo, las diferencias operativas y las exigencias de infraestructura han impedido avanzar en una solución definitiva. Incluso persisten inconvenientes vinculados a la señalización, la circulación interna y la falta de personal en momentos de alta demanda.
Tensión política
La situación sigue generando tensión política entre ambos países. Al asumir como embajador argentino en Chile, Jorge Faurie, participó de diversas reuniones con todos los actores involucrados en la gestión del Paso y cuestionó la falta de coordinación con Chile para agilizar el tránsito fronterizo. A pesar de esos encuentros, dos años después, no se observan avances sustanciales en la gestión de la frontera internacional.
Desde el otro lado de la cordillera, la situación es compleja ya que, recientemente, empleados de la aduana denunciaron deficiencias en las instalaciones argentinas solicitando el cierre anticipado del paso (a las 18), para que los funcionarios chilenos puedan regresar a su país a descansar sin riesgos.
El presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas de Chile, Justo Sánchez, habló con El Mercurio Online de Chile y expresó: “Tenemos el inconveniente de que el lugar de estadía de los funcionarios de Aduanas en el complejo de Horcones no cumple con las condiciones de habitabilidad para que el personal pernocte allí“.
“Esto se arrastra hace ya muchísimo tiempo, al menos 10 años, y a lo mejor más, de un montón de situaciones que se han dado que han obligado a tomar este tipo de medidas“, agregó.
Desde el lado argentino y de forma extra oficial, funcionarios argentinos expresaron que se trata de una maniobra sindical liderada por los empleados de la aduana del vecino país.
Como respuesta a los reclamos, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) avanzó con una licitación pública destinada a realizar “adecuaciones varias” en la casa habitación del complejo Los Horcones, utilizada por el personal aduanero argentino.
La iniciativa, que ya cuenta con dictamen de evaluación de ofertas, contempla mejoras edilicias en uno de los sectores más cuestionados por los trabajadores que cumplen funciones en la frontera. Sin embargo, se trata de una intervención acotada que no resuelve los problemas estructurales del complejo aduanero ni las deficiencias de infraestructura que vienen siendo señaladas desde hace más de una década por funcionarios y gremios de ambos países.
Una coordinación interina
El resultado es un sistema que opera al límite cada vez que aumenta el flujo de turistas o cuando las condiciones climáticas obligan a interrumpir temporalmente el tránsito por el corredor internacional, generando demoras que se traducen en horas de espera para miles de viajeros y transportistas.
A este escenario se suma la incertidumbre en la conducción del paso. Tras la renuncia de Justo Báscolo, quien se desempeñó como coordinador del Sistema Integrado Cristo Redentor hasta mayo, el cargo aún no tiene un reemplazante definitivo. Por el momento, la coordinación quedó en manos de forma interina de Carla Albuquerque, mientras se aguarda una definición por parte de las autoridades nacionales.
