En medio de un prolongado proceso de privatización de Impsa, las autoridades de la empresa le comunicaron a su personal que sólo abonarán la mitad del salario correspondiente a noviembre y que no está garantizado el pago del medio aguinaldo. Como respuesta, los empleados realizaron un paro de actividades, con asistencia a su lugares de trabajo.

Representantes de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica (Asimra) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se reunieron con empleados de Impsa y decidieron avanzar con la medida de fuerza. Los trabajadores también cuestionaron que las últimas actualizaciones salariales se ubicaron por debajo de la inflación.

Este conflicto se da en un contexto de profunda tensión producto de las demoras en el proceso de privatización, el cual se concretaría recién durante las primeras semanas del 2025. Esto es por las dudas que aún mantiene la única interesada en adquirir la histórica empresa mendocina, la estadounidense ARC Energy, producto a los alarmantes rojos operativos.

El cronograma oficial establecía fechas concretas: el 15 de noviembre la Comisión Evaluadora debía presentar su dictamen de evaluación de la oferta; el 30 de este mes tenía que publicarse la resolución de la adjudicación; y el 10 de diciembre era el plazo límite para la firma del contrato de compraventa. Todas esas etapas se retrasaron y la operación finalizaría recién el próximo año.

Este no es el primer conflicto salarial en el que se ve envuelta la compañía durante este año. En julio se vivió una situación similar, con retrasos en los pagos de sueldos y el primer tramo del medio aguinaldo.

La preocupante deuda de Impsa

Algunas versiones resaltan que detrás de la compra de Impsa hay inversores venezolanos, que incluso aportarían gran parte de los recursos destinados a la capitalización de la empresa mendocina. Sin embargo, la principal inquietud por estas horas es la refinanciación de gran parte de los 572 millones de su deuda.

Casi el 40% del pasivo de Impsa (unos 250 millones de dólares) corresponde a bonos internacionales que necesitarán ser administrados, aunque en la firma norteamericana son optimistas y sostienen que la compra no está en peligro.

Incluso representantes de ARC Energy ya desembarcaron en la sede de Impsa en Godoy Cruz. El CEO, Jason Arcenaux, visitó la empresa ubicada en el carril Rodríguez Peña en mayo y junio, antes de que la Nación y Mendoza anunciaran el inicio del proceso de cesión de acciones y capitalización de la empresa.

Luego de firmar la carta de intención para adquirirla, enviados de la oferente se instalaron durante algunas semanas en las oficinas de Impsa para auditar sus operaciones y sus números, que están en rojo furioso.