Una familia tipo de cuatro personas de Mendoza necesitó tener ingresos en julio por 93.958 pesos para evitar caer en la línea de indigencia, según datos oficiales publicados por el Gobierno en la tarde de este jueves.
Esa misma familia -integrada por un jefe de hogar de 35 años, su pareja de 32, una hija de 8 y un hijo de 5- tuvo que contar con 232.078 pesos para no ser pobre, según el registro de la Dirección de Estadísticas Económicas de la provincia.
En un mes, la canasta básica total que define la línea de pobreza subió 6,7%, mientras que la canasta básica para calcular la indigencia tuvo un nivel similar, prácticamente: 6,2%.
En un año, la canasta básica total aumentó un 120%, en tanto que la de indigencia fue superior, puesto que llegó a un 124% de incremento interanual.
Los datos locales son menores al promedio nacional. En el caso de la indigencia, ya se superó la barrera de los 100 mil pesos: la canasta básica alimentaria llegó a los 111.642 pesos, según el Indec. Para la pobreza, los ingresos se fijaron en 248.962
Los datos de la DEIE se conocen apenas 48 horas después del dato inflacionario, aunque se trate de una foto desactualizada debido a la devaluación del 22% aplicada el lunes. Es decir, que habrá que esperar números más elevados en cuanto a la inflación y, por ende, en el impacto de las canastas.
En julio, la inflación fue de 5,2%, es decir, que el aumento mensual de la CBT fue superior a esta cifra. En ese mes, lo que más aumentó fueron los rubros de la Educación y la Salud.
El acumulado en siete meses de 2023 ya es superior al 50%, mientras que la diferencia de los precios entre un año y otro es del 108%. También en este registro la variación entre julio de 2022 y la de 2023 es inferior a los niveles alcanzados por ambas canastas que mide la DEIE.
