Pasó una semana desde que los traumatólogos de Mendoza decidieron renunciar a la atención de pacientes de PAMI en clínicas privadas. La medida tiene que ver con una disconformidad en los honorarios percibidos por las prestaciones.

Frente a este conflicto, considerado inédito, ya que se dejó de atender no sólo las consultas, sino también las urgencias y cirugías programadas, el ministro de Salud de Mendoza, Rodolfo Montero, intervino para mediar y lograr un acuerdo.

El martes, el funcionario se reunió con autoridades de la Asociación de Clínicas Privadas (Aclisa) y traumatólogos y se plantearon varias alternativas con la idea de destrabar la problemática que afecta, especialmente, a todos los afiliados de la obra social más grande del país..

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, desde las clínicas privadas se planteó la necesidad imperiosa de restablecer la atención de urgencias y cirugías programadas para avanzar en el diálogo.

“Se dio una tregua por 60 días, con un pago diferencial a los especialistas”, indicó el titular de Aclisa, José Luis Sánchez Rivas, a Canal 9 Televida y agregó que “los especialistas se comprometieron a analizar la situación y, en caso de aceptar la propuesta, retomar con sus labores este miércoles”.

Asimismo, el titular de clínicas privadas comentó que “la gravedad del conflicto es de tal magnitud que Montero ya planteó la situación en Buenos Aires, al titular de PAMI y al propio ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones”.

Acerca del conflicto

El conflicto entre los traumatólogos de Mendoza y el PAMI llegó a un punto álgido que obligó a los especialistas a suspender la atención a los afiliados de la entidad en todas las clínicas privadas de la provincia.

Si bien el mayor inconveniente es económico y los únicos damnificados son los afiliados de PAMI, existiría otra punta para analizar, que quedó oculta bajo la alfombra, y tiene que ver con el pago que las clínicas privadas le otorgan a los médicos. En muchos casos, difiere entre 30 y 60 días después de prestado el servicio.

El panorama no es muy alentador, sobre todo para los beneficiarios. Mientras, el Gobierno de Mendoza junto con los responsables de Clínicas Privadas marcan la cancha y toman una clara postura, en busca de una solución. Del lado de PAMI sólo hay silencio hermético.