Tras casi cuatro meses de pausa, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) retomó la construcción del “muro antirrobos”. Según explicaron desde la casa de estudios, el pasado viernes la empresa a cargo estuvo en la zona realizando mediciones y diferentes tareas para reanudar los trabajos.
Con un avance de obra que promedia el 80%, se estima que el muro que encendió la polémica estaría listo, más tardar, en el mes de agosto.
La obra había sido frenada a finales de enero por la Ciudad de Mendoza, ya que la casa de estudios no contaba con la habilitación correspondiente. Meses más tarde, y tras presentar todos los papeles necesarios, la obra fue habilitada, pero con ciertas modificaciones.
“La construcción está bastante avanzada, pero no se respeta el límite en relación a lo que exige la norma. Hay ciertos sectores donde habrá que hacer correcciones“, declaró en aquel entonces Sebastián Fermani, secretario de Ambiente y Desarrollo Urbano de Ciudad.
Este lunes aseguraron que la readecuación del proyecto está en línea con lo solicitado por el Colegio de Arquitectos y también la municipalidad. Es decir, que no estará todo ciego, sino que en algunos sectores se podrá ver para el otro lado del muro.

De esta forma, desde la UNCuyo indicaron que “se cumpliría con lo pedido” y además, especificaron que se “pondrá un cerco verde del lado de afuera”.
En cuanto a la inversión total, el gasto ronda los 600 millones de pesos.
El muro de la polémica
Tras diferentes hechos de inseguridad, la UNCuyo decidió realizar un cierre perimetral desde el canal Papagayos hasta la calle Champagnat. Sin embargo, la construcción generó críticas de diferentes sectores que expresaron que se trataba de una medida “discriminatoria y xenófoba”.
En medio de la polémica, a finales de enero la Capital ordenó paralizar los trabajos, ya que la casa de estudios no contaba con la habilitación correspondiente.
Según afirmaron desde el municipio en aquel momento, la universidad no había presentado los permisos necesarios por lo existía una ausencia del inicio de un expediente para contar con el permiso para su construcción.
Además, la obra no respetaba diferentes aspectos exigidos por la norma, por lo que, para seguir adelante se necesitaban hacer algunas modificaciones.
Casi cuatro meses después, y habiendo presentando todos los papeles necesarios, la Ciudad de Mendoza habilitó a la UNCuyo a seguir con los trabajos que finalizarían en el corto plazo.
