Luego de una larga espera llegó el gran día. El pasado sábado 31 de agosto, la megatienda china abrió sus puertas en Mendoza y las repercusiones ya comenzaron a sonar.

Las filas en la puerta de ingreso no cesan. La gente aguarda paciente su turno para poder entrar y conocer lo que ofrecen, en tanto, la mayoría de los comerciantes de la zona se entusiasma con el movimiento aunque, por el momento, no se refleja tanto en sus ventas.

“Es impresionante el impacto que ha tenido la apertura de este local. le dio vida a la zona, hace años que no se veía tanta gente junta por esta calle. Estamos muy contentos y expectantes con lo que ocurrirá tras este fenómeno que recién arranca”, comentó Gabriela, empleada del histórico kiosco ubicado en la puerta del local, por calle Las Heras.

Así lucía la fila para ingresar a la megatienda, este lunes en horas del mediodía.

Desde la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (Cecitys) manifestaron que “la apertura trajo aire nuevo no sólo para los comercios ubicados en la zona, sino para el centro, en general”.

La tienda extranjera abre los domingos también, de 9 a 21, por lo que podría adoptarse ese horario en los comercios locales.

“Es algo que siempre incentivamos, pero no es fácil que la sociedad se adapte. Los domingos son para compartir con la familia, sobre todo, en la mañana, y por la tarde es materia de análisis”, comentó Adrián Alin, titular de la entidad y agregó que “serán los propietarios de los comercios los que analicen el panorama y decida qué hacer”.

En tanto, Fernando Ligorria, del Centro de Empleados de Comercio, manifestó que “la apertura de este tipo de locales es importante, ya que genera fuentes de trabajo. Pero es obligatorio respetar las leyes laborales vigentes”.

Los comercios, expectantes con los chinos

La icónica esquina de la Ciudad de Mendoza, donde funcionaba años atrás Balbi, hoy es ocupada por Yaffani Center, la esperada megatienda china, que ha cautivado a miles de mendocinos.

“Hace años esperábamos que esta zona se reactive y por fin se dio. Fueron meses muy complicados, pero los soportamos y hoy la cosa cambió. Hoy la cuadra tomó vida. No damos abasto con las ventas”, comentó la responsable del kiosco.

La mujer contó que lo que más vende son gaseosas, galletas y algunas golosinas para los chicos. Cigarrillos también. “La ansiedad por ingresar los hace consumir y a nosotros nos viene muy bien”, expresó.

El kiosco ubicado en la puerta del lugar no da abasto con las ventas.

La mujer agregó que “el domingo trabajamos de 9 a 21, a la par de los chinos, y nos fue muy bien”.

Por su parte, Áxel, vendedor de pororó, praliné y varias golosinas, en un puesto fijo ubicado por calle Las Heras manifestó que “las ventas explotaron”.

“Realmente nos benefició mucho. Nunca imaginamos tanto movimiento, aunque la gente estaba ansiosa por la apertura. Realmente no damos abasto y estamos todo el tiempo preparando paquetes para vender. Estamos muy contentos y esperamos que perdure un tiempo más”, comentó.

Mientras vende, Axel ocupa el poco tiempo que le queda para armar nuevos paquetes con mercadería.

Otro que se mostró entusiasta fue un vendedor de diarios y revistas, aunque aclaró que “sólo hay movimiento, lo cual nos viene muy bien, pero no son muchos los que paran a comprar revistas. Igual, que haya gente circulando por la cuadra es mucho”, expresó.

Algunos compran revistas mientras esperan en la fila.

Mucho ruido, pocas nueces

Pero no todos los comerciantes se mostraron entusiastas con la apertura de la megatienda. Y es que las largas filas que se arman para poder acceder al lugar generan molestias a muchos vendedores.

“El sábado llegué a abrir la puerta de mi local y me encontré con un montón de gente apostada en la vereda que no me permitía ingresar. La situación se replicó este lunes y no hay preventores ni ninguna autoridad para expresar las quejas”, dijo una vendedora de una tienda de indumentaria.

La extensa fila hace que la gente se apueste frente al resto de los locales de la zona y tapan los ingresos.

La mujer contó, además, que “es cierto que la llegada de la megatienda china activó la zona, pero por el momento las ventas no reflejan lo mismo. La gente, mientras espera su turno para ingresar, mira, consulta precios, pero nada más”, explicó.

Respecto a las expectativas a futuro, la vendedora comentó que “las ventas repunten, en general”.

Por su parte, la encargada de un bazar de plásticos, ubicado casi en Las Heras y España, expresó que no hay mucha repercusión en cuanto a ventas. “Es todo muy reciente, la gente no ha cobrado y es difícil tener un parámetro”, comentó.

La palabra de los mendocinos

Tras una larga espera la tienda china abrió y ya se conocen algunos detalles de lo que se vende en el lugar. “Realmente pensé que los precios iban a ser más accesibles, pero son caros y no hay muchas cosas útiles”, comentó Paula, una mujer que fue sólo para mirar.

Roberto, por su parte, comentó que hay de todo, productos de buena calidad y otros que mejor ni mirarlos. Con los precios ocurre exactamente lo mismo, para todos los bolsillos”.

Finalmente, Rosa, una mendocina que hizo una fila de una hora, aproximadamente, contó que “lo que han traído son chucherías, objetos innecesarios que uno compra y no entiende para qué. No vi cosas de calidad y los precios no son tan atractivos”.