“Me estoy muriendo de dolor, no sé cuánto tiempo más podré resistir con este tumor”. El que habla es Sergio Elizondo, un hombre de 52 años que padece hemofilia y al que en noviembre se le detectó cáncer de páncreas.
Por su estado de salud no puede operarse y el costo del estudio al que debe someterse ronda los $200.000 pesos. Se trata de un complejo análisis se realiza sólo en clínicas privadas y, para ello, necesita una autorización presupuestaria del Pami, su obra social.
Hace 15 días que Elizondo espera la respuesta del organismo. En este sentido Martín Sevilla, director Ejecutivo del Pami en Mendoza, aseguró a El Sol estar al tanto del caso y se comprometió a seguir de cerca el tema.
“Es cierto que el estudio se realiza con un prestador privado y también es cierto que hace 15 días el presupuesto se envió a Buenos Aires para su aprobación. Es un paso que no puede ser omitido, lamentablemente”, señaló el funcionario. Y agregó: “Me comprometo a destrabar cualquier tipo de burocracia para que el estudio pueda ser realizado lo antes posible”.
El reclamo de Sergio
“Desde el PAMI me dijeron que mi prestador era el Hospital Privado, pero allí no cuentan con la aparatología necesaria para realizarme la ecoendoscopía con biopsia de lesión pancreática. Por eso tuve que pedir presupuesto en dos clínicas privadas y ese importe ahora lo tienen que autorizar en la casa Central del PAMI en Buenos Aires”, explicó el hombre.


Más allá del dolor que siente y la urgencia que implica la realización del estudio, Elizondo mostró preocupación ya que el presupuesto otorgado en la Clínica de Cuyo tiene una vigencia de 48 horas, debido a que los insumos se cobran en a valor dólar.
“Si el PAMI aprueba el presupuesto que envié hace 15 días, ya no sé si me servirá debido a que el precio hoy es diferente. Es una historia de no acabar y en el medio me estoy muriendo de dolor por un tumor que no deja de crecer”, manifestó.

Con cáncer y sin posibilidad de trabajar
Sergio tiene 52 años y se desempeña como albañil. Es sostén de familia y hace varios días que se presenta a trabajar, pero a mitad de la mañana debe regresar a su hogar por los insoportables dolores que padece.
A raíz de esto su esposa, con quien tiene seis hijos “mayores e independientes”, decidió elaborar roscas de Pascua para poder subsistir.
“Mis hijos ya no viven con nosotros, pero sí tengo tres nietos pequeños a mi cargo”, contó Elizondo.

A la hora de hablar de ilusiones y proyectos, el hombre aseguró que sólo tiene ganas de seguir viviendo y poder seguir trabajando. “Mi casa se derrumbó hace seis meses y sueño con poder terminarla”, dijo.
“No tuve una vida fácil y parte de eso fue mi culpa, pero el pasado tiene que quedar atrás”, concluyó.
