El conflicto institucional y ambiental por el colapso cloacal en Los Corralitos sumó la definición de uno de sus actores centrales. El superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, habló tras la histórica multa de $120 millones aplicada a Aysam. El funcionario detalló el nuevo esquema de penalidades, le puso plazos a las obras de mitigación para los vecinos afectados y fijó una postura respecto al pedido de imputación penal que pesa sobre Humberto Mingorance, titular de Aguas Mendocinas.
Al explicar los motivos que llevaron al organismo a aplicar una sanción de tal magnitud (100.000 Unidades Fiscales de Agua), Marinelli precisó que responde a las modificaciones de la normativa vigente. “Tenemos un procedimiento que se han fijado multas con aumento. Antes el máximo era de un millón. La ley cambió, se estableció un esquema de unidades que equivalen a pesos y, en la medida que se reitere una problemática, la metodología implica ir escalando en montos”, señaló a El Sol.
En ese sentido, argumentó que “si bien es significativa la multa, tiene que ver con un proceso en el cual se dio algo que no estaba permitido, que es el vuelco al Ramo 12, ya que no autorizamos nosotros hacerlo al Pescara”.
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A pesar de la severidad de la sanción por los vuelcos no consentidos detectados en el Pescara, el titular de Irrigación sorprendió al empatizar con la encrucijada que debieron resolver las cuadrillas de la empresa prestataria en el terreno. Explicó que en su momento se otorgaron permisos extraordinarios porque representaban “el mal menor” ante el riesgo sanitario inminente.
“Se desborda un líquido y entraba a las casas o hacían lo que hicieron. Si hubiese estado en el lugar de esos operarios de Aysam hubiera hecho lo mismo. Nosotros como autoridad tenemos que reclamar y condenarlo porque somos perjudicados, pero realmente hay que entender la situación también”, confesó Marinelli.
Asimismo, catalogó lo ocurrido en Guaymallén como “un problema estructural de muchos años” y marcó distancia de los diagnósticos previos de Aysam: “Mi única diferencia con los criterios que ha tenido Aysam es que acá no hay corto plazo. Ese fue el error. ¿Puede disminuir el problema para esos vecinos? Sí, puede variar, pero también puede volver porque las causas que generan el problema no han desaparecido ya que hay cloacas rotas aguas arriba del colector Tirasso. Eso no ha llegado todavía, la pendiente sigue sin existir y las lluvias van a seguir estando -quizás con mayor intensidad-y se siguen construyendo casas”.
Mitigación inmediata y un plazo de seis meses para obras
Sobre el padecimiento de ruidos, olores y derrames, Marinelli detalló que se articuló una mesa de trabajo junto a Aysam, la Subsecretaría de Ambiente y la Municipalidad de Guaymallén. En lo inmediato, se autorizó el desvío controlado de los efluentes que saturaban el Ramo 12 (calle Severo del Castillo) hacia un campo de derrame ubicado 6 kilómetros al norte, mediante un acuerdo privado de Aysam con propietarios.
“Eso se debe entubar para que no se mezcle con el agua de riego”, remarcó, aclarando que al estar en período de corta no debería haber riego, y que ya se notificó a esas propiedades y canales de aguas abajo (Colonias y Tulumaya) que nadie debe utilizar esa agua.
Respecto al cese de los ruidos molestos y los fuertes olores en la zona urbana, el titular de Irrigación aseguró que “eso es inmediato” debido a la colocación de tuberías para evitar que el líquido quede expuesto en la calle. También se proyecta una cámara de insonorización para mitigar los ruidos de las bombas y sistemas para reducir el impacto de las emanaciones, sumado al monitoreo del camión de control de calidad para garantizar la pureza del agua potable de la zona.
“Va a aislar el líquido del contacto físico que puede tener cuando algunos de los chicos que viven ahí los llevan a la escuela y pisa”, sumó.
Sin embargo, para las soluciones de fondo, el funcionario fue realista y estiró las expectativas: “Se está encarando la solución de mediano plazo, que yo creo que no va a ser menor a 6 meses por lo menos”. Esta etapa contempla un sistema de impulsión por bombas con cañerías de menor diámetro por calle 2 de Mayo, y un aliviador para el cual ya se firmó la declaración de necesidad de servidumbre que afectará a 23 propiedades, permitiendo que el ducto continúe en línea recta y no pierda pendiente, según precisó.
Reparto de culpas y la situación de Mingorance
Para el superintendente, la crisis actual es el resultado de décadas de desatención generalizada: “Hay que pensar en los intendentes que hubo, todos los profesionales que acompañaron… Quizás los gobernadores, los ministros de obras públicas, los inspectores de cauce y los superintendentes. No tiene sentido hacer esa revisión. La problemática está. Lo que hay que hacer, para mí, es tener un plan a largo plazo”.
Finalmente, al ser consultado sobre el pedido de los fiscales Gabriel Blanco y Sebastián Capizzi para imputar penalmente al presidente de Aysam, Humberto Mingorance -decisión que hoy está bajo análisis del fiscal Gustavo Pirrello-, Marinelli optó por tomar distancia, aunque relativizó el impacto real que tendría una eventual sanción judicial sobre el funcionario.
“Nosotros no tenemos que opinar de eso porque es una cuestión de la Justicia, pero sí puedo decir que la Justicia está en conocimiento y está preocupada por la situación”, introdujo, para luego rematar: “Si imputan a Mingorance, él renuncia o lo echan y viene otro, le va a pasar lo mismo. El líquido está y el problema es estructural. Entonces pareciera que con eso se arregla el problema, pero no. A quien le toque estar ahí va a sufrir las mismas consecuencias”.
