El Ministerio de Seguridad y Justicia de Mendoza emitió un comunicado en el que responsabilizó a “un grupo reducido de manifestantes” por los incidentes ocurridos este jueves en el centro de la capital, al finalizar la marcha en rechazo al Proyecto San Jorge, el emprendimiento minero en Uspallata que genera una fuerte resistencia social.
Según la versión oficial, los disturbios se produjeron frente a la Legislatura provincial, cuando “un grupo de militantes y miembros de la asamblea por el agua intentaron forzar una situación de conflicto para obtener visibilidad antes de la veda electoral”.
Desde la cartera que conduce Mercedes Rus aseguraron que la Policía actuó para mantener el orden público y garantizar la libre circulación de los ciudadanos.
“Esta Policía, a la que algunos acusan de reprimir marchas, es la misma que contiene todos los días distintas manifestaciones sin inconvenientes”, señala la misiva publicada en las redes sociales del Ministerio.
Además, destacaron que es la misma fuerza que “custodió la seguridad de más de 20.000 personas durante las marchas universitarias”, y remarcaron que su función es “garantizar el orden público” en los espacios comunes.
Para el Gobierno de Mendoza, los incidentes se atribuyen al accionar de un grupo minoritario que “desde el inicio buscó la confrontación”. En ese marco, lamentó que “unas 200 personas no hayan sido capaces de mantener el orden, la paz y el respeto que el resto de los manifestantes sí saben sostener en nuestra provincia”.
Como resultado de los enfrentamientos, dos personas fueron detenidas por “lesiones a efectivos policiales y daños materiales”. Además, desde la cartera de Seguridad se informó que siete policías resultaron heridos, y se registraron daños en cinco bicicletas oficiales y varias vallas de contención.
De este modo, la cartera a cargo de Rus busca contrarrestar las denuncias de represión que realizaron vecinos y asambleas socioambientales tras la manifestación, quienes afirmaron que la protesta se desarrollaba de manera pacífica hasta que la Policía interceptó la marcha y lanzó gas pimienta para dispersar a los manifestantes.
