El gobernador Alfredo Cornejo planea abaratar los costos de los medicamentos que compra el Estado provincial. Foto: El Sol.

“Evaluar un gobierno provincial sin poner en contexto la macroeconomía es una evaluación trucha”, sentenció Alfredo Cornejo desde su despacho en el cuarto piso de la Casa de Gobierno. Su cansado rostro no lo deja mentir. El trajín de los últimos días se refleja en su cara, que se transforma cuando tiene que defender su gobierno y hacer un balance del primer año de su segunda gestión.

Este lunes se cumplirá un año de su asunción como gobernador, cargo que ocupó entre 2015 y 2019. “Ojo, hay segundas partes que han sido muy buenas”, dijo entre risas, desmintiendo de esa manera la famosa frase que se utiliza para expresar que no es recomendable repetir o presentar de otra manera algo que ya se hizo antes: una película, un libro o, en este caso, un gobernador.

“Finalmente la evaluación importante es la del ciudadano, no la mía. Pero la que hago yo es muy positiva”, agregó, ya más serio, en la entrevista con El Sol.

Desafiante, Cornejo no hizo un gran autocrítica durante los casi 100 minutos del reportaje. En cambio, buscó interpelar en todo momento: al gobierno nacional, a la sociedad, a los medios, a los intendentes, a los jueces, a la oposición.

“Está puesto todo el foco en hacer un balance sobre el gobierno. Hagamos un balance que tenga ida y vuelta también”, pidió. “El enfoque de que todas las cosas que pasan es responsabilidad de la administración provincial es errado”, añadió, casi como una declaración de principios.

También realizó anuncios, vinculados principalmente a la salud, y dejó algunas perlitas, como la elección de su funcionaria preferida y de los refuerzos que traería para su equipo.

Como lo hizo durante todo el año, volvió a destacar la importancia del despegue económico del país para que Mendoza vuelva a crecer. “La primera conclusión es que me ha tocado gobernar en periodos recesivos de la economía argentina”, apuntó, dejando en claro su visión de que los problemas estructurales del país limitan el impacto de las administraciones provinciales.

Balance “positivo” y mínima autocrítica

 “¿Por qué el balance es positivo? Porque en el contexto de este año con recesión económica, no frenamos la obra pública, es más, la estamos incrementando. El 12% del presupuesto va a ir a obra pública, es un porcentaje que Mendoza no tiene hace muchísimos años. En el caso de la educación y la salud, hemos mantenido nuestros servicios en funcionamiento y si bien no tienen los estándares óptimos y a los que aspiraría el gobierno y aspiro yo particularmente, tenemos mejores rendimientos en la evolución”, manifestó.

La afirmación contrasta con la preocupación que generan los índices de pobreza. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Gran Mendoza tiene una tasa de pobreza de 52,9%, una situación que el gobernador atribuyó principalmente al contexto nacional.

“El combate de la pobreza es concurrente entre que funcione la economía, pero también que funcione educación y acá funciona. No es una diferencia menor. No es lo mismo ser pobre en Mendoza y tener educación y salud pública, que no tenerlas”, comentó el mandatario.

“Para combatir la pobreza, la herramienta principal es la educación. Saber leer y escribir. De qué nos sirve un teléfono inteligente si no sabemos entender qué queremos hacer con él y qué preguntas hacerle al Chat Gpt o a Google”, agregó.

Cornejo reconoció que “estamos mal en educación, que “los números de pobreza son alarmantes” y que el servicio de salud tiene “muchísimos” defectos. También admitió que “hay inseguridad y que “es obvio que hay narcotráfico. Lo que pareció una confesión de la crítica realidad provincial en realidad fueron disparadores para dejar en claro que, en su opinión, Mendoza está mejorando en todos los índices:

  • “Estamos mal en educación. No es la de hace 30 años, que tuvo mi generación. Es una educación que se ha deteriorado en todo el país y las pruebas son claras. Pero estamos mejorando. ¿Estamos bien? No. Pero vamos en mejoría; se está aplicando un plan”.
  • “Hay pobreza, pero deriva de la macroeconomía, no de la administración provincial. No la va a eliminar el Estado provincial ni municipal; la va a mejorar el crecimiento de la economía, del salario y del empleo”.
  • “Las personas que usan el servicio de salud lo evalúan positivamente. ¿Tiene defectos? Muchísimos. Hemos metido muchas leyes y estamos gestionando esas leyes para que esto mejore”.
  • “Sí, hay inseguridad. Ahora, el plan que se está aplicando, se está desarrollando y que va en proceso y que está evolucionando, tiene muchos logros objetivos. En los delitos violentos, empezando por los homicidios, hay que ver la onda larga. Teníamos en el 2014 nueve homicidios cada 100.000 habitantes y hoy estamos alrededor de tres”.
  • “Es obvio que hay narcotráfico en Mendoza, como lo hay en todas las grandes ciudades. Ahora, no hay un crimen organizado de bandas como en Rosario o en el conurbano bonaerense”.

Menos comisarías y “palo” a los jueces

La seguridad sigue una de las principales obsesiones de Cornejo, que marcó un cambio con respecto a su primer mandato. “Yo sigo muy de cerca los temas policiales. En la primera gestión estaba en una relación diaria, permanente y constante con el director general de Policías, que era Roberto Munives. Ahora con (Marcelo) Calipo también sigo la relación, quizás no es tan fluida como con Munives, pero por un tema de personalidad de los dos, no por política”.

Por otra parte, dejó en claro que en su plan de seguridad no es una prioridad la instalación de nuevas comisarías, como reclaman vecinos de algunas zonas azotadas por la inseguridad.

“La gente sigue pidiendo comisarías cuando en realidad te pueden robar al lado de la comisaría, que no es más que una oficina pública para que algunos policías se acobachen. El sistema al que vamos es uno donde la comisaría es el móvil y el patrullaje permanente, con instrucciones concretas”, adelantó.

Además, resaltó la función central de la Justicia en el combate contra el delito. En ese sentido, dijo que hay “fallas” por la falta de audiencias. Y ahí apuntó contra los jueces.

“Hemos hecho una gran inversión con la construcción del Polo Judicial para hacer efectiva la oralidad, que es muy importante. Sin embargo, hay una baja cantidad de audiencias, prácticamente reducidas a tres horas de la mañana”, explicó.

“El concepto de la oralidad es que los jueces funcionen a toda hora. El objetivo es que defensa, acusación y juez estuvieran resolviendo oralmente cada una de las instancias. Si hay fracaso o hay muy pocas audiencias, concentradas en una sola hora, está hablando mal del proceso. Y los jueces son los que manejan los horarios de las audiencias”, atacó Cornejo.