Las PASO nacionales en Mendoza hay que analizarlas teniendo en cuenta el desdoblamiento que el gobernador Francisco Pérez propuso de la votación provincial. Y a partir de allí sacar dos conclusiones básicas: por un lado, Daniel Scioli no iba a provocar el efecto que tuvo Cristina Fernández en el 2011, donde cualquier candidato a gobernador por el PJ hubiese ganado gracias a la presidenta; por el otro, la caída del Frente Para la Victoria en Mendoza podría haber sido más estrepitosa. 

La fórmula Scioli-Zannini obtuvo 100 mil votos menos que los conseguidos por Adolfo Bermejo el 21 de junio, y ni con eso le alcanzó para ganar la Gobernación. Además, del otro lado hubiese entrado en el juego Julio Cobos, el dueño de las elecciones de este domingo, quien se postuló como precandidado a senador nacional.

El ex gobernador y ex vicepresidente fue el hombre más votado. Acumuló más de 352 mil sufragios, por encima del total que obtuvo el Frente Cambiemos en toda la provincia (alrededor de 350 mil), y dejó en claro que cada vez que hay una contienda electoral, es una fija para quien quiera compartir una boleta con él.

La comparación con la performance de Ernesto Sanz como precandidato a presidente en la interna con Mauricio Macri y Elisa Carrió es imprescindible. El radical tuvo en Mendoza menos del 25 por ciento de los votos que sumó Cobos. Pero su bajo rendimiento no para ahí: en San Rafael, su tierra, no llegó a los 15 puntos.

Si se tiene en cuenta que José Manuel De La Sota perdió la interna a nivel nacional con Sergio Massa, pero que en Córdoba su triunfo fue contundente, la UCR debería replantear si definitivamente eligió al mendocino correcto para competir por la Presidencia.

Fuerte rechazo a Pérez

El gobernador Francisco Pérez se para en las antípodas de Cobos. Su candidatura consuelo como candidato regional al Parlasur parecía dejarlo en un lugar de baja exposición. Sin embargo, su gestión como mandatario le significó ser el candidato menos votado de todo el Frente para la Victoria.

El corte de boleta en el caso de Pérez fue más que evidente. Más de 25 mil personas decidieron darle la espalda y cortar boleta. Por eso, entre su candidatura y la de fórmula Scioli-Zannini, hubo más de 25 mil votos de diferencia.

También quedó de manifiesto la falta de información y la imagen negativa que acumuló durante la campaña la postulación para ocupar un cargo en el Parlamento del Mercosur. En Mendoza hubo el doble de votos en blanco en relación con las PASO para elegir presidente.

Massa, el tercero en discordia

La diferencia con las elecciones provinciales fue la irrupción del Frente Renovador, donde la figura de Sergio Massa se impuso en la interna con claridad a José Manuel De La Sota.

El tigrense y su frente sacaron poco más de 13% de los votos; situación que lo dejó en un lugar de privilegio para negociar si se confirma un escenario de ballottage luego de las elecciones de octubre. 

Además, a nivel legislativo, relegó al Frente de Izquierda al cuarto lugar.

El papelón de escupir para arriba

Cuando fueron las PASO provinciales, y para amortiguar mejor una diferencia en contra irremontable que vaticinaba una derrota segura, el justicialismo se refugió en la excusa de “somos un frente. Los votos hay que sumarlos y ahí estamos a sólo unos puntos de Cornejo”.

Este domingo, esa estrategia les jugó el contra. Y debieron perder la memoria (algo frecuente en el peronismo) para dar por ganador a Daniel Scioli. Porque, esta vez, decidieron ir por los candidatos. 

El tema fue cómo lo hicieron. Jorge Tanús tomó un papelito, leyó unos números de dudosa procedencia (todavía no había resultados oficiales), se autoproclamó campeón de las elecciones y, literalmente, tanto él como Rubén Miranda y Anabel Fernández Sagasti desaparecieron del búnker montado en el hotel Diplomatic. 

El PJ tradicional, rendido ante La Cámpora

Si Julio Cobos es una máquina de sumar votos, entonces en La Cámpora están de festejo. Anabel Fernández Sagasti, quien peleaba mano a mano como cabeza de lista para el Senado nacional (ahí ningún frente tuvo interna), quedó sólo cinco puntos por debajo. 

Es una derrota, sí. Pero, si se compara con otras elecciones donde estuvo presente en una lista el ex vicepresidente, el peronismo había perdido por paliza; en algunos casos, con diferencias históricas.

Fue esa categoría donde el justicialismo mostró el porcentaje más chico de corte de boleta. A la dura caída de Paco Pérez, también se sumó Rubén Miranda, un representante del peronismo mendocino ortodoxo que encanbezó la lista del FpV para diputado nacional.

El intendente de Las Heras, quien no tenía competencia interna, quedó a más de 9 puntos por debajo de la sumatoria del Frente Cambiemos, y sólo obtuvo 11 mil votos más que Susana Balbo, la empresaria bodeguera macrista que debutó en una contienda electoral y que prácticamente se aseguró un lugar para ocupar un escaño en la Cámara Baja del Congreso de la Nación.

De todos los cargos con nombres importantes, a Anabel Fernández Sagasti fue a quien le tocó tener el oponente más duro. Y, aún así, fue la que menos terreno perdió. Una muestra del poder que ganó el colectivo Unidos y Organizados y que dejó algo herida a la estructura histórica del peronismo mendocino.