Luis Lobos se encuentra detenido desde abril de este año en una de las cárceles de Mendoza, luego de haber sido condenado por fraude en un fallo histórico en Mendoza. Pese a semejante condición, este miércoles, el ex intendente de Guaymallén volvió a ser concejal, al menos por unas horas.

Aunque parezca insólito, el hecho tiene su explicación. Actualmente, Lobos estudia en el CENS n 3-515 de la Penitenciaría provincial y, como tal, participó del concurso intercolegial “Si yo fuera concejal” que organizó el Concejo Deliberante de la Ciudad de Mendoza.

Bajo ese marco, Lobos fue uno de los dos internos que presentó un proyecto de ordenanza que podría ser aprobado por los ediles de Capital para instrumentarse en este departamento.

En este caso, la iniciativa fue sobre transporte inclusivo: en concreto, apuntó a contar con paradas de colectivo interactivas con paneles para juntar energía, según indicaron desde Capital.

La participación del ex dirigente peronista fue por videollamada en una sesión presidida por la concejal Sol Salinas, en ausencia de Horacio Migliozzi que reemplaza a su vez a Ulpiano Suarez, de viaje por España.

Pero como se trata de un concurso en el que participan las escuelas secundarias del departamento, la idea presentada por el ex intendente de Guaymallén y otro interno tiene que competir con otros proyectos. Según indicaron desde el Concejo Deliberante, hay hasta ahora unos 37 grupos inscriptos con sus propuestas.

De estos, los ediles capitalinos sólo elegirán tres, según se adecuen a las consignas. Pero lo cierto es que, tras ser condenado, el ex jefe comunal volvió a ser concejal por un día y en un departamento en el que no militó cuando estaba en la actividad política.

Lobos convive actualmente con otros presos en el llamado “pabellón de funcionarios“, el módulo 6B del complejo San Felipe II donde suelen destinar a ex trabajadores del Estado -entre ellos, personal de la Justicia y de fuerzas de seguridad- que cometieron delitos y recibieron sentencia.

Al poco tiempo de ingresar al penal, decidió terminar sus estudios secundarios en el CENS que se encuentra en ese complejo penitenciario.

Previo a suceder a Alejandro Abraham en la intendencia de Guaymallén, Lobos fue concejal por el Frente para la Victoria en la década del 2010. Cuando Abraham decidió interrumpir su mandato para pelear por un lugar en el Congreso, Lobos asumió esa silla ya que era el presidente del Concejo Deliberante.

Pero a partir de ahí, lo que era una sociedad política que se movía con hegemonía en el departamento y en el seno del Partido Justicialista, comenzó a resquebrajarse. De hecho, cuando Abraham quiso volver a pelear la intendencia, terminó perdiendo en internas contra Lobos, ya con la estructura de una municipalidad poderosa a su servicio.

Finalmente, en 2015, el entonces intendente perdió las elecciones departamentales ante el radical Marcelino Iglesias, en medio de fuertes cuestionamientos por el mal estado de la comuna. Paralelo a eso, comenzó la investigación por diferentes hechos de corrupción que derivaron en la condena, que quedó firme en abril.

En esa instancia, fue sentenciado a cuatro años y medio de prisión junto a su esposa, la también ex funcionaria de ese municipio, Claudia Sgró. Mientras Lobos fue a parar a San Felipe, Sgró quedó destinada en la unidad penitenciaria para mujeres en Cacheuta.

Ver también: Las primeras imágenes de Luis Lobos en la cárcel

El concurso

El Concejo Deliberante de Capital viene realizando el concurso “Si yo fuera concejal” para colegios secundarios del departamento para reconocer y premiar “propuestas creativas para una ciudad inteligente y sostenible“, según se explica en el sitio web oficial.

El primer premio entrega 50 mil pesos al proyecto ganador y su debate en el recinto legislativo. El segundo puesto recibirá 30 mil pesos y el tercero, 20 mil pesos.

Entre otros requisitos, se solicita que la propuesta sea presentada entre dos y cinco integrantes del mismo curso, deberá respetar el formato del Concejo Deliberante, tiene que ser económicamente viable, que posea un impacto concreto en relación al tema del concurso, que sea expositivo y que refleje creatividad y trabajo en equipo. 

Los proyectos que sean elegidos como ganadores del concurso podrán ser convertidos en ordenanza o resolución según corresponda, reservándose el HCD el derecho a su modificación.