Una mujer golpea la puerta del centro de salud y se encuentra que está cerrado, se dirige a la casa del enfermero que está en frente y luce completamente abandonada. Es fin de semana y no sabe a quién recurrir para que la asistan, ya que vive a 170 kilómetros de Lavalle y no hay ningún galeno que la atienda.

Esta situación han atravesado en alguna oportunidad las 84 familias que habitan en El Retamo, en pleno desierto lavallino, donde los habitantes ruegan que no les pase nada durante los días que no son laborales porque no van a tener atención médica, aseguraron a El Sol. Sin embargo, el médico negó esta situación y contó cómo es su trabajo.

“Acá, sí hay gente que se enferma, seguirá enferma porque estamos totalmente abandonados”, señaló una vecina.

Las lavallinos que viven en esa zona son puesteros que se dedican a la ganadería, viven en casas humildes y cruzan calles de tierra. Además, tienen una escuela rural, una dependencia policial y un centro de salud.

“Viene un médico y dos enfermeros, pero son un desastre porque cuando el galeno no está se quedan los otros, pero llega el viernes a la noche y se van, a pesar de que tienen una casa para quedarse”, señaló Isabel López, vicepresidente de la comunidad huarpe Elías Guanquichay. 

Los galenos no son de la zona, ni siquiera viven en Lavalle, algunos viven en Guaymallén y otros en Maipú, por lo tanto, viajan varios kilómetros para asistir a la comunidad.

El colectivo pasa por esa localidad dos veces a la semana y se dirige a la villa cabecera de Lavalle. Los vecinos aprovechan el viaje para visitar el área de salud del departamento, ya que en su hogar la atención es escasa.

Una mujer sostuvo que ha viajado hacia el centro de Lavalle para hacer el reclamo reiteradas veces. Sin embargo, señaló que no han podido resolver su problema.

“Tampoco tenemos ambulancia, por lo tanto, rogamos que no tengamos que trasladar a alguien porque va a ser muy complicado”, señaló un hombre, quien remarcó que el camino para llegar a su pueblo es de ripio y es complicado circular por allí.

El médico negó la acusación

El médico Alberto Daviccino trabaja hace 20 años en el desierto lavallino y, además, de El Retamo, los días lunes visita las zonas de El Arroyo y El Forzudo.

El viaje lo hace en su auto particular y en horas de la noche se queda en El Retamo porque el lugar es muy grande. Allí está toda la semana y trabaja dos fines de semana al mes.

“Cuando llegó la gente me está esperando porque sabe los horarios que voy a atender y están dos enfermeros conmigo que deberían quedarse cuando yo me voy. Además, hay un agente sanitario en el lugar”, señaló el galeno, quien comentó que él corre con los gastos de combustible y los gastos de arreglo del vehículo.

Daviccino sostuvo que no entiende las quejas de los vecinos porque en varias oportunidades él ha estado en la posta sanitaria y nadie ha ido a visitarlo. “Atiendo ocho horas al día y ha habido veces que he estado completamente solo”, dijo.

Por otro lado, comentó que es imposible tener una ambulancia en el lugar, a pesar de que el área de salud departamental había planeado colocarla, porque en El Retamo no hay combustible.

“Cuando hay una emergencia y yo no puedo solucionarla, pido por radio una ambulancia que viene de Costa de Araujo, se demoran cuatro horas en llegar porque transitar por el desierto es muy difícil y no pueden venir muy rápido”, sostuvo el galeno, quien señaló que si la situación se agrava pide el helicóptero para que los auxilien.

Por último, el profesional remarcó que la comunidad no está abandonada y que el Centro de Salud de El Retamo es el más grade y está muy equipado. “Si faltan medicamentos, hago las gestiones y yo se los llevo”, sostuvo.

Desde el Ministerio de Salud indicaron que el área sanitaria de Lavalle es la que debe controlar que la sala funcione correctamente. El Sol intentó comunicarse con su coordinadora Jesica Mazzeo, pero no obtuvo respuesta.