Hay miles de personas en el mundo que aseguran que América Latina es sinónimo de energía, misticismo y buenas vibras. Para estos creyentes de lo místico, el continente está repleto de lugares armoniosos. En Argentina, uno de los centros energéticos más conocidos es Capilla del Monte (Córdoba), mientras que de Mendoza alcanzó fama mundial la Piedra de Isidris, en Las Heras. Sin embargo, muchos aseguran que la Pampa del Durazno, en Tunuyán, es otro portal mágico que hay que descubrir.

¿A qué se llama portal energético? El escritor Robert Coon es el creador y pionero del primer sistema unificado de “chakras terrestres”, en 1967. Para él, son sitios vitales para la salud del mundo y de todos los seres que lo habitan y considera que facilitan la expansión de la conciencia, la sanación y la conexión con lo divino.

Para Coon, en el centro de cada uno de los chakras del planeta existen lugares sagrados que hay que visitar. En algunos de estos sitios, los nativos construyeron templos y centros espirituales o realizaron rituales para consagrar su función esencial en la evolución planetaria. Según el escritor y miles de creyentes en el tema, si una persona medita en estos sitios puede percibir su energía cósmica.

Verónica Lizana C. fue quien descubrió y popularizó la Piedra de Isidris y, en su libro “Issidriss. Vibración 9”, presentó un mapa con los centros energéticos principales de América del Sur y un protocolo de trabajo para conectar con las vibraciones de cada vórtice revelado. La mendocina aseguró a El Sol que las personas que deseen visitar los centros energéticos de Mendoza o de cualquier punto del planeta “tienen que estar abiertos a vivir su propia experiencia espiritual y mística, sin miedos, sin preconceptos, sin expectativas mayores. Tienen que sentir y conectarse internamente con el lugar y permitir que su experiencia fluya de manera simple y armónica. Para lograr esto, hay que dejar fuera de este lugar místico -antes de entrar en él-, el estrés, las autocargas diarias físicas, emocionales y mentales”.

Ver también: Cinco lugares asombrosos de Tunuyán que hay que visitar

¿Qué ocurre en la Pampa del Durazno?

Desde la Municipalidad de Tunuyán explicaron que la Pampa del Durazno es una hermosa llanura a la que se accede desde la base del cerro San Pedro: “Hay una tendencia que indica que las áreas naturales protegidas poseen una energía especial. Tal vez, el estar en contacto con la naturaleza hace que recarguemos nuestras pilas”, indicó Elizabeth Marincak, directora de Turismo de ese departamento, quien aclaró que el lugar es propiedad privada y, por lo tanto, para visitarlo hay que pedir autorización previamente.

Sobre este bello rincón del Valle de Uco hay varias versiones: algunos indican que es un punto de avistamiento de ovnis, otros que es un portal a una ciudad intraterrena como Isidris y algunos que fue un sitio donde los primitivos nativos realizaban rituales. “Se dicen muchas cosas sobre la Pampa del Durazno, pero no hay estudios históricos ni científicos que lo comprueben”, confió Eduardo Mas, guía y técnico superior de Turismo de la comuna tunuyanina.

Ver también: Isidris, “el centro energético” que visitan miles de personas al año: habla su descubridora

“Históricamente los huarpes habitaron la mitad de la provincia y, en el verano, iban a la montaña en busca de algunas plantas y sus frutos. En esta zona se encontraron elementos con los que hacían preparados para comer o para rituales”, indicó Mas y agregó que desde 1780 era la ruta que utilizaban los arrieros para cruzar a Chile, ya que conectaba el Fuerte de San Carlos con el Paso del Portillo Argentino. 

“Para llegar a la Pampa hay que recorrer una leve cuesta de 30 minutos, una vez que estás ahí sólo escuchás los sonidos del lugar. Estás en contacto absoluto con la naturaleza”, profundizó el guía de turismo y recordó que el antiguo hotel Samay Huasi trabajaba mucho con contingentes de turistas que solían realizar esoterismo o visitaban la zona para realizar meditación.

Ver también: El parque de las artes en medio de la cordillera que te conecta con el Universo

La Pampa del Durazno está enmarcada entre cerros y según historias lugareñas obtuvo su nombre de un antiguo árbol de durazno que se originó misteriosamente en una profunda cañada. En este sentido, Mas desestimó que los huarpes lo hayan denominado así porque el durazno fue una fruta introducida por los colonizadores y sumó que es probable que algún arriero haya arrojado un carozo de durazno en alguno de sus viajes. También indicó que hay otra versión que asegura que su nombre lo recibió debido al color que toman los cerros al atardecer.

Antes de la pandemia, la Dirección de Turismo organizaba salidas de trekking para conocerla. Marincak comentó que están viendo cómo se desarrolla la situación epidemiológica en la provincia para ver si retoman las recorridas bajo un protocolo anti Covid-19.

Ver también: Los secretos de la Mendoza nativa que guarda el Cerro Tunduqueral

Las leyendas asiáticas sobre el melocotón

El durazno o melocotón –como lo denominan en otros países-, es un fruto de origen oriental y en China y Japón hay algunas leyendas que lo señalan como una fruta que simboliza la fertilidad y el amor.

Por su lado, el sitio China Viva asegura que los melocotones están presentes continuamente en la poesía y arte de ese país ya que evocan la idea de la inmortalidad. Así, son un motivo preferido en las pinturas y artesanías que se regalan por los cumpleaños. Eso es debido a que una leyenda afirma que la Reina Madre del Oeste, una de las deidades más poderosas desde la dinastía Han, tenía un jardín donde los melocotones de la inmortalidad fructificaban una vez cada 3.000 años, y el que comiera de los mismos alcanzaría la vida eterna.