Una triste imagen que se repite cada vez más a menudo en las calles de la Ciudad.

María del Carmen camina con su carrito a pocas cuadras de la calle Arístides Villanueva, se detiene frente a un canasto de basura, abre una bolsa de consorcio, no encuentra lo que busca y sigue. Se para en el siguiente y encuentra una bolsa de papel madera con una tortita. La saca y la come ahí mismo. Desde hace algunos años, buscar en la basura, pedir en algún bar o recibir ayuda de algún vecino son las escasas alternativas que tiene para alimentarse algunas personas de escasos recursos.

“Vivo sola y no tengo trabajo. Caminar la calle es dura y la mirada de la gente es fea. Te miran como si fueras un bicho raro y lo único que busco es comer”, contó la mujer y agregó que “hay veces que me acerco a algún comedor a buscar el plato de comida, pero todo depende de donde este ese día. Si estoy cerca voy, pero si no prefiero volverme a mi casa, porque me da miedo que me pase algo”.

En otra calle del Centro, un hombre camina junto con su carro repleto de cartones y latas, que luego seguramente venderá para poder conseguir algo de dinero. Aunque va en busca de esos preciados materiales, no duda en comer algo que vea que le llame la atención. “Hay que rebuscársela, la cosa está difícil, pero hay que seguir viviendo”, dice con cara sufrida y continúa su camino hasta el próximo contenedor.

Esta dura postal se ha vuelto de a poco en una imagen cotidiana en algunos sectores de la provincia.

Desde Ciudad señalaron haber notado en el último tiempo un aumento de las personas que se encuentran mendigando en la vía pública, principalmente en los alrededores de los polos gastronómicos del Centro. Sin embargo, no cuentan con estadísticas al respecto.

Además de comida, buscan elementos que puedan reciclar y vender.

Los distintos albergues y comedores del Gran Mendoza aseguraron que se observa un aumento de personas en situaciones vulnerables que buscan un plato de comida. Algunos de estos, incluso tienen trabajos estables y una vivienda, pero aun así, deben acercarse a los distintos puntos de ayuda para poder comer.

La compleja situación actual que conjuga una inflación galopante con un freno de la economía provoca que cada vez más sean los que tienen complicaciones para poder conseguir un plato de comida.

Las organizaciones sociales que trabajan para darle asistencia alimentaria a estas personas señalan que ha aumentado significativamente la cifra de quienes piden ayuda.

Rodrigo Olmedo, Secretario de Gobierno de la Ciudad de Mendoza, manifestó que no han notado un aumento de las personas en situación de calle, pero sí en la gente que deambula mendigando por distintos puntos de la ciudad, principalmente en los alrededores de los polos gastronómicos del Centro.

“Lo que observamos desde el Municipio es un crecimiento de indigentes que no pasan la noche en la calle, pero si buscan en contenedores o cestos de basura, alimento que desechan los bares o restaurantes, y también que buscan latas, o vidrio para después venderlo y conseguir así alimento”, explicó Olmedo y agregó que “es una situación muy grave que revela una crisis estructural, generada por los descalabros económicos creados por el Gobierno nacional”.

En tanto que la postura de la Ciudad es no reprimir, sino informar que tienen comedores y albergues disponibles para su asistencia. Mientras que se deriva al ETI los casos que involucren a menores en situación de calle.

El “Patio Callejero paso de 80 comensales diarios en octubre a 120 en febrero.

Cristián García es voluntario en La Pastoral de Calle, que es el organismo de la Arquidiócesis de Mendoza abocada al abordaje y acompañamiento de la situación de calle, y señaló que desde octubre a la fecha, el número de viandas que entregan aumentó un 50%.

“En el mes de octubre venían 80 personas en busca de la cena y actualmente el número se elevó a 120. Otra cosa llamativa es la cantidad de trabajadores, que tienen un hogar, y aun así vienen a buscar el plato de comida“, expresó García.

La mayoría de los platos de comida que se ofrecen son por la noche debido a que quienes realizan esta tarea son voluntarios, quienes desarrollan sus actividades laborales por el día.

En este sentido, señalaron que en el horario del almuerzo es donde se ve más indigentes rebuscando en cestos de basuras y contenedores, o pidiendo sobras en restaurantes o vecinos.

Censo de indigencia: una deuda pendiente

Desde la red Puentes Nuestramérica, señalaron que tener números concretos de la cantidad de personas que se encuentran viviendo en la calle es una necesidad primaria a la hora de intentar solucionar esta problemática.

“El número que arrojó el Censo es completamente irreal, y el que maneja el estado provincial tiene en cuenta solamente a la gente que se acerca a desarrollo social en busca de ayuda, por lo que se desconoce un número grande de personas que sufren esta problemática”, señalaron.

Según datos de Contingencias Sociales de la provincia, son cerca de 250 personas las que viven en situación de calle, de los cuales el 80 por ciento son varones. Por otro lado, los datos que mostró el Censo 2022 señaló que en Mendoza sólo son 21 los indigentes que pernoctan en distintos puntos de la provincia.