Cuando uno va a Cacheuta por la Ruta 82, a penas pasa el camping de aguas termales, debe dar por terminado su viaje. Y es que a partir de ese punto no está permitido para el público circular. Y es que por allí se llega al paredón de la presa de Potrerillos.

La circulación no es libre, principalmente, por cuestiones de precaución. Al ser una presa no puede circular tránsito pesado. Pero, según informaron de Irrigación, no se permite el paso para que no se produzca ningún tipo de contaminación del agua ni usurpación de los terrenos.

“Caminamos los márgenes de los cauces de forma permanente y es una constante, encontrarnos con gente que hace lote en zonas impensadas y totalmente riesgosa para la vida de quienes puedan terminar viviendo allí”, explicó José Luis Álvarez, titular de Irrigación.

 

Las obras comenzaron en 1999 y finalizaron en 2003 para estar trabajando con capacidad completa en 2004.

Según explicó, el ingeniero Carlos Sánchez, subdirector de Distribución, la presa es de materiales sueltos. “Es  grandes terraplenes compactados compuestos por piedras, arenas, limos y arcillas. Hacia aguas arriba tiene un paredón de hormigón. Es distinta a la del Carrizal, que hacia aguas arriba es de piedra”, dijo el profesional, que agregó que a raíz de eso tiene una especie de filtración por debajo del paredón que es propia por sus características de construcción.

 

También detalló que en el interior del paredón tienen instalados una series de sismógrafos y aparatos que ven como responde el dique ante cualquier movimiento telúrico que se produce en la provincia o en otras regiones.

“El terremoto de Chile en 2010 fue uno de los más fuertes que hemos tenido desde que se construyo la presa y la construcción respondió de manera perfecta”, concluyó el ingeniero.