Cada vez son más las mujeres que acceden a estudios universitarios, lideran equipos y fundan empresas y se animan a romper el llamado “techo de cristal“. Si bien las cifras aún muestran una brecha en la ocupación de puestos jerárquicos por parte de mujeres –apenas el 34% de los cargos directivos a nivel nacional están ocupados por ellas, según el INDEC–, la realidad de Mendoza evidencia un cambio palpable.

Teniendo en cuenta informes nacionales, desde la consultora G&G Servicios Profesionales, indicaron que entre el 28% y el 30% de los cargos directivos son ocupados por mujeres. En el ámbito de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), la participación femenina es aún mayor, con un estimado del 33%.

La tendencia es aún más notoria en el ámbito de los nuevos emprendimientos, donde el 60,9% fueron fundados por mujeres en 2022. Aunque Mendoza no cuenta con datos oficiales específicos, la experiencia confirma esta creciente presencia femenina en espacios de liderazgo empresarial.

Patricia Velázquez: “Me concentré en avanzar”

Las empresarias locales Patricia Velázquez, Sandra Marzzan y Jimena Castañeda revelaron las claves para forjar un camino de éxito y derribar las barreras invisibles en el ámbito corporativo.

Patricia actualmente dirige Todo Eco SA junto a su socia María Emilia Rozzi, una empresa que fabrica bolsas ecológicas con impacto ambiental y social. Su trabajo es dinámico, abarcando desde el diseño estratégico y liderazgo de equipo hasta la comunicación y el propósito que impulsa su proyecto.

Consultada sobre la dificultad en una sociedad que aún presenta rasgos machistas, Velázquez es optimista: “Puede ser difícil, pero no imposible. Me concentré más en avanzar que en mirar los obstáculos. No me victimicé”.

Patricia Velázquez, fundadora de Todo Eco SA Foto: El Sol.

Asimismo, reconoció que a veces “hay que demostrar más para que a uno lo escuchen o valoren, pero cuando el trabajo habla por uno, el respeto llega”.

También celebró el aumento del liderazgo femenino y cree que hoy hay “más espacios de apoyo y más conciencia sobre la equidad”.

Durante este camino como empresaria, su mayor obstáculo fue “aprender todo desde cero y con pocos recursos”, pero lo superó con humildad y rodeándose de quienes sabían más.

Finalmente, sobre la relación con sus pares masculinos, afirmó: “No se trata de imponerse, sino de ser clara, respetuosa y firme. El respeto se construye con el tiempo, con coherencia y compromiso”.

Sandra Marzzan: “Nunca tuve la necesidad de imponerme”

Para Sandra Marzzan romper el techo de cristal es un proceso de construcción gradual: “Hay que construirlo de a poco, corrigiendo un montón de veces, porque no hay un manual de procedimiento para ser emprendedor o para crecer. La intuición y la visión son líneas que te van guiando”.

Su camino ha sido de “prueba y error”, donde al inicio debió involucrarse en todas las áreas, desde la compra de insumos hasta la entrega y atención al cliente. Con el crecimiento, la gestión se fue delegando a los equipos, permitiéndole enfocarse en decisiones estratégicas.

Sandra Marzán.

Pese a que la sociedad aún sigue siendo machista, eso no fue un problema para la empresaria: “Gran parte del crecimiento personal y de la empresa se lo agradezco a mi esposo, siempre menciono que una mujer puede lograr todo lo que se proponga, pero si se tiene el apoyo de la familia fluye todo más rápido y más firme”.

Incluso, destacó que siempre ha trabajado con hombres y tiene un gran número de revendedores y distribuidores masculinos en su empresa.

Sobre el respeto de los hombres hacia su posición, enfatizó: “Nunca tuve la necesidad de imponerme, siempre fui respetada. Logré un gran equipo de trabajo entre hombres y mujeres, hay mucho para aprender del otro, no me gusta la rivalidad”.

Jimena Castañeda: “Confianza y experiencia”

Jimena es un ejemplo de crecimiento profesional en una industria tradicionalmente masculina. Con 19 años en Molinos Ríos de La Plata, comenzó como agrónoma y, gracias a sus mentores, fue creciendo e involucrándome cada vez más en temas agrícolas.

En 2015 fue nombrada jefa agrícola y hace cuatro años se desempeña como gerente agrícola del grupo de Fincas y Bodegas Molinos Río de La Plata, que abastece de uva a bodegas como Nieto Senetiner, Cadus Wines y Ruca Malen.

Jimena Castañeda, Gerente Agrícola de Molinos Fincas & Bodegas.

Para ella, el camino consistió en “tomar confianza y experiencia”, disfrutando la interacción con todos los sectores de la bodega. Sin embargo, reconoció que para las mujeres “siempre se hace más difícil llegar a puestos más jerárquicos, pero, en esta última década la situación ha ido cambiando y cada vez se ven más mujeres en la industria”.

Incluso, la gerente destacó la creciente presencia femenina en el grupo Molinos, no solo en la industria del vino sino también de alimentos.

Un camino con desafíos persistentes

A pesar de los avances y la inspiración de estas historias, Mercedes Giménez, de la consultora G&G Servicios Profesionales, reitera que los desafíos para que más mujeres accedan a roles jerárquicos siguen siendo significativos.

“La falta de redes de contención, el peso de los estereotipos y la doble jornada laboral siguen siendo barreras. Además, la prevalencia del síndrome del impostor puede limitar la ambición y la toma de decisiones, afectando la autopercepción de capacidad en mujeres con las credenciales necesarias”, agregó la profesional.

Este fenómeno de empoderamiento femenino en el ámbito empresarial mendocino es una realidad alentadora, que no solo transforma la cultura organizacional sino que inspira a nuevas generaciones a conquistar espacios de liderazgo con talento, resiliencia y una visión inclusiva.