El caso de Nancy, la jubilada sanrafaelina que fue despojada de su casa, suma detalles estremecedores con el avance de la investigación judicial, que revela una maniobra delictiva cada vez más frecuente. Una madre y su hija fueron imputadas por una maniobra que, según la denuncia, combinó abuso de confianza, manipulación emocional y vaciamiento patrimonial.
Según explicó el abogado de la víctima, Raúl Oyola, la situación salió a la luz gracias a una amistad circunstancial que la mujer entabló mientras estaba internada en un geriátrico. “Esta señora llega al estudio por una amiga que había hecho en el geriátrico donde la habían internado”, relató el letrado, quien aclaró que la víctima no presentaba problemas psicológicos ni psiquiátricos, pese a que esa había sido la justificación de la internación.
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La situación comienza en el 2023, cuando la jubilada de 69 años asiste a la iglesia y se cruza por primera vez con Guiñazú. Tras varias charlas, fueron ganando confianza y entablaron una amistad. Nancy le contó que no tenía hijos ni familia cercana. “La imputada logró ganarse su confianza. Le dijo que la iba a cuidar, que la iba a ayudar, y después le propuso irse a vivir con ella”, explicó el abogado.
Con el tiempo, la mujer y su hija -ambas imputadas- se instalaron en la vivienda y comenzaron a convencerla de que, como no tenía hijos, la casa se iba a perder, por lo que debía ponerla a su nombre a cambio de cuidados. Nancy no sospechó que detrás de ese ofrecimiento, estaba la intención de despojarla de sus bienes.
A paso lento, pero sostenido, consiguieron manipularla para luego internarla en un geriátrico de San Rafael. “El psiquiatra de la víctima y otros testigos, declararon que tanto Guiñazú, como su hija, se habían hecho pasar por sus sobrinas y si bien, Nancy estaba bajo tratamiento, su estado general no justificaba una internación”, aclaró el letrado.
Durante el tiempo que permaneció internada, Nancy quedó prácticamente aislada, sin recibir visitas y sumida en un profundo deterioro anímico. Su contacto con el exterior era mínimo y las imputadas solo se acercaban de manera esporádica, en encuentros que, según la causa, estaban impulsados por el interés en su patrimonio.
“Guinazú y su hija trataron de que les donara el vehículo, pero se encontraron con el obstáculo de la escribana, que les dijo que un auto no se puede donar si no son familiares directos. Intentaron que fuera al geriátrico para que firmara un permiso de manejo, pero la profesional se negó”, agregó Oyola.
La investigación reveló además un importante vaciamiento económico de las cuentas de Nancy. La jubilada tenía numerosos préstamos de ANSES, créditos bancarios y compras de electrodomésticos, además de transferencias de dinero desde su cuenta hacia las cuentas de las imputadas.
“Lo que nos terminó de confirmar que estábamos ante una estafa fue encontrar un montón de créditos sacados con posterioridad a la internación”, detalló la abogada Nahir Tala.
“Cuando la vimos por primera vez, Nancy era una señora tímida, pero muy lúcida”, remarcó Oyola, quien sostuvo que sospechan que la mujer habría sido medicada para facilitar su manipulación. A tal punto llegó el control que ejercían sobre ella, que las imputadas le retuvieron el DNI y “ni siquiera tenía acceso a su jubilación”, ya que le habían hecho firmar un poder, que fue revocado de manera urgente por la Fiscalía.
La causa avanzó con rapidez. La Fiscalía Departamental de San Rafael, ordenó medidas clave que permitieron recuperar la vivienda, el vehículo y restituirle el control de sus ingresos. “La fiscalía actuó rapidísimo, algo que no suele ser habitual en delitos económicos”, destacó el abogado.
Finalmente, Nancy pudo volver a vivir en su casa la semana pasada. “Le entregaron las llaves y al mediodía fuimos con nuestra clienta. Ya está viviendo ahí. Solicitamos una medida de restricción de acercamiento para las imputadas, con el objetivo de preservar su integridad física y psicológica”, contó el letrado y adelantó que habrá nuevas denuncias por los bienes que fueron retirados del inmueble.
El caso expone una modalidad delictiva cada vez más frecuente. “Lamentablemente pasa mucho. A personas mayores les aparece alguien que dice que las va a cuidar y les hacen exactamente lo mismo”, advirtió el abogado, quien remarcó que estas situaciones sí pueden revertirse, incluso cuando hubo firmas ante escribano.
