El sector vitivinícola viene levantando desde hace años distintas banderas rojas. La caída del consumo del alcohol a nivel mundial, factores impositivos e históricos de la macroeconomía dejan en un momento complejo a la industria madre de Mendoza. Sobre este terreno, en las últimas semanas tomó estado público el pedido de convocatoria de acreedores de Bodega Norton, con una deuda cercana a los $1.166 millones y más de $1.400 millones en cheques rechazados. Pese a esto, en el mundo del vino descartan un efecto dominó.

Desde la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita), afirmaron que la situación es compleja, producto de factores internos y externos.

“La situación de la viticultura actual es compleja. Tenemos un importante sobrestock de vino que está presionando hacia abajo el precio del producto y esto está dificultando la situación de la industria y sobre todo a los productores primarios. Mientras los costos de producción se incrementan en forma exponencial, el vino de traslado baja”, explicó Rubén Panella, presidente de Fecovita.

En el mismo sentido, Fabián Ruggeri, titular de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), explicó que factores internos y externos se conjugan complicando la estabilidad financiera de las empresas.

“Los insumos y los costos primarios suben. La baja del poder adquisitivo en la sociedad y la caída del consumo interno, sumado a una presión impositiva (principalmente Impuesto a las Ganancias e Ingresos Brutos) que nos hace menos competitivos en el exterior, pone a la industria en un momento de mucha debilidad”, indicó Ruggeri.

Por su parte, el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu aseguró que el mal momento del sector es producto de “años de mal manejo de la economía nacional” y que las bodegas, como todo el entramado productivo, se está “reacomodando al mundo normal”.

“Durante años, la economía atentó contra la inversión, haciendo que cada vez la industria en general y la vitivinícola en particular, se volviera menos competitiva. En el 2023, el dólar oficial valía tres veces menos que el blue. Era imposible invertir”, afirmó el funcionario.

Además, explicó que hay factores globales que, conjugados a la falta de inversión, que ponen en una situación compleja a la industria del vino. “El consumo mundial de alcohol cae, y el vino no es la excepción. Es algo que hay mejorar con competitividad”.

Descartan efecto contagio

Más allá de la dura realidad del sector y el cimbronazo que generó la situación de Norton, desde las entidades bodegueras afirmaron que no ven posibilidades de que se genere un efecto contagio y que más bodegas se vean en esta situación.

“En el caso específico de Fecovita, la situación es normal, con niveles de ventas similares a los del año pasado y con una buena situación financiera. Esperamos que las bodegas que están en una situación compleja puedan salir adelante porque de ellos también dependen muchos pequeños productores y empleados”, detalló Panella.

Ruggeri coincidió y aseguró que “cada bodega es un universo aparte” y que no ve la posibilidad de que se genere un “efecto dominó” aunque ratificó la “delicada situación de varios sectores”.

En tanto, Vargas Arizu indicó que la situación de Norton “sólo es una situación de la empresa” y que no se trata de una quiebra, sino que es una “medida preventiva” que busca “proteger los activos de la empresa y garantizarle la seguridad laboral a los empleados.

Índices a la baja

La comercialización de vinos registró una baja del 2,5% entre enero y septiembre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

El descenso se suma a una tendencia negativa que también se refleja en el mercado externo, donde las exportaciones acumulan una retracción del 6,3%.

El contexto agrava la situación de un sector que ya venía debilitado. En 2024, la industria vitivinícola había cerrado con cifras discretas, y los primeros meses de 2025 no muestran señales de recuperación.

Según un informe de la consultora Scentia, el rubro de bebidas alcohólicas experimentó una contracción del 6,8% en volumen durante los primeros nueve meses del año, en contraste con el leve repunte que mostró el consumo general.

La combinación de caída en el consumo interno y menores envíos al exterior consolida un escenario de estancamiento para la vitivinicultura argentina, en particular para las bodegas orientadas a los segmentos medios, más expuestas a la retracción del poder adquisitivo y al encarecimiento de los costos logísticos