Las 18 representantes distritales comenzaron con la agenda fuerte de Vendimia y este miércoles visitaron la redacción del Diario El Sol, donde tuvieron la oportunidad de contar detalles de la Convivencia Real, revelar intimidades de los nervios previos a la elección del sábado 2 de marzo y dialogar con los periodistas y editores.
En una charla distendida, las reinas departamentales coincidieron en el alivio de no prestarle atención a las redes sociales en los días precedentes al gran evento, el más esperado por todas que es cuando se revele quién será la Reina Nacional de la Vendimia 2024.

La mayoría cedió el poder de sus cuentas a amigos, coordinadoras o familiares para no tener que subir contenido a Instagram, la red más utilizada por las chicas.

No estar atentas a los celulares les permite -dicen- concentrarse en el aquí y ahora y disfrutar el momento que están atravesando. Destacaron la importancia de compartir entre ellas, conocerse y sacar el jugo a las capacitaciones que están realizando.
También resaltaron la alegría de recibir el cariño de los mendocinos en las calles y en los eventos vendimiales, un motor que las ayuda a seguir el ritmo vertiginoso de esta semana. A las que les cuesta un poquito más es a las reinas de los departamentos más alejados de la capital, que tienen a novios, familiares y amigos lejos.

Agostina González, de Santa Rosa, es la única reina madre dentro del grupo. Su pequeño de seis años no la acompaña en la Convivencia Real, por lo que puede hacerse cuesta arriba el proceso, aunque comentó que ahora el niño está en San Martín con sus primos, disfrutando los días previos a la fiesta máxima de los mendocinos y que le hizo un pedido especial. Frente al comienzo de clases el pasado lunes, solicitó comenzar una semana tarde para que sea su mamá quien lo lleve a su primer día de clases. “Por suerte, la directora de la escuela accedió y el próximo lunes lo voy a acompañar a su comienzo de ciclo lectivo”, comentó Agostina.

La discusión sobre las redes sociales no se dio solo por el uso, también por la imagen que reflejan. La mayoría se vio alejada del uso de filtros fotográficos que cambian los rostros o muestran algo que no es. Incluso, en imágenes donde se usó Photoshop, las jóvenes no se ven reflejadas y prefieren evitarlas.

También se ocuparon de desterrar la imagen antigua de las reinas impolutas, perfectas e inalcanzables. Quieren mostrar que detrás de los atributos y los bellos vestidos hay mujeres inteligentes, estudiosas, trabajadoras a las que les pasan cosas. La mayoría lleva sus tatuajes a la vista (algo que años atrás no se veía): “Es reflejo de una generación, la mayoría de los jóvenes tienen tatuajes y nosotras representamos a la gente de nuestra edad”, comentaron.






En el grupo de WhatsApp de las reinas, que ya se convirtió en un clásico de los últimos años, confiaron que no son tan activas y que más que nada lo utilizan para avisar que hay que bajar a comer o que es hora de levantarse. En ese último punto, todas coincidieron que la más dormilona es la candidata de La Paz, Virginia Beneite.

Un punto álgido de la charla se dio cuando se planteó la posibilidad de que dejaran de ser reinas para pasar a ser embajadoras culturales o representantes. María Sol Indivieri, de San Rafael, se plantó fuerte en este punto y dijo que son todas reinas, que los atributos no son factores menores y que ser soberana no es solamente portarlos, sino también llevar los valores y costumbres de Mendoza a todo el país y el mundo.

En las bandas que portan, la única que no lleva el título de reina es Angelina Leiva, de Guaymallén, que lleva el título de representante.

Las 18 soberanas destacaron que, según su visión, ya no gana la más bonita, sino la que mejor pueda representar a la provincia.
Hasta hubo algunas que reconocieron que están contentas con haber ganado como reinas departamentales y no tienen la ambición de llegar al cetro nacional. Por supuesto que la gran mayoría disintió y reconoció que el sueño máximo es portar la corona y representar a Mendoza durante el 2024.

