El video viral de la agresión de un jugador contra un árbitro en un partido de fútbol amateur en los últimos días, reactivó una vieja discusión: la de la violencia dentro de las canchas, aunque en estos casos, en ámbitos no profesionales.
No se trató de un hecho aislado, ya que hubo otros eventos similares, incluso ocurridos en la liga de futsal de Mendoza. Si bien se trató de jugadas más que bruscas, se viralizaron por las redes sociales, generaron repudio y hasta sanciones duras a los protagonistas.
Especialistas del mundo de la psicología y sociología consultados por El Sol analizaron si realmente la crisis social o económica que vive la Argentina es un factor que condiciona estos comportamientos dentro de las canchas de fútbol.
Para Darío Brusadín, presidente de la Asociación de Árbitros de la Federación de Fútbol de Salón de Mendoza (Fefusa), esas jugadas son cuestiones de los jugadores, ya que son quienes toman ese tipo de decisión.
“Eso ya viene de un respeto que se tiene que enseñar en la cancha. Si un jugador le pega un codazo a otro, el hijo está viendo, eso hasta el nieto lo está viendo. Entonces vos estás dando una imagen que no corresponde. No podés descargar tanta violencia en una cancha, no logro entenderlo”, expresó el directivo.
Brusadín aseguró que estas jugadas son casos aislados, aunque señala que en el último tiempo se ha visto un cierto malestar entre quienes concurren a ver los partidos.
Ante esto, desde la entidad que nuclea a los árbitros, exigieron a las autoridades de Fefusa que revean las condiciones de seguridad en los estadios.
“Es un momento muy feo, con lo que vas viendo las redes sociales, parece que ahora toda la culpa es del árbitro. Hoy por hoy, estamos jugando con medidas de seguridad y nos están acompañando, Esto nunca pasó, pero bueno, ha pasado ahora y por suerte, reaccionaron rápido con el tema de seguridad”, sostuvo Brusadín.

A su vez, el directivo agregó: “Una vez que termine el torneo habrá reuniones hacia dentro de los árbitros, de los dirigentes y jugadores para trabajar en conjunto y buscarle una solución”.
Pero no solo en el futsal se producen situaciones de violencia. Si bien la mayoría de las veces no llega a ser noticia, para quienes frecuentan el mundo de la Liga Mendocina de Fútbol infantil, pueden constatar que quienes fogonean momentos de alta tensión son los propios padres de los jugadores.
Gabriel Araujo, miembro de la comisión directiva de la Asociación Civil de Árbitros Mendocinos Asociados (ACAMA), encargado de la designación de los jueces y árbitro profesional de AFA afirmó que “el fútbol se juega como se vive”.
Para Araujo es notorio que hay descontento social y que las personas están violentas y terminan descargando problemas personales de toda la semana en la cancha.
“No se puede entender cómo un partido de fútbol de infantil termine en una gresca generalizada entre los padres. Habitualmente digo que al final los árbitros terminamos siendo psicólogos dentro de la cancha o afuera”, explayó el árbitro profesional.
Araujo recordó que hace 10 años en un torneo amateur de fútbol 7 sufrió violencia física al ser golpeado por un jugador, provocándole un corte en su ceja y una posterior intervención de dos puntos en la herida.
Una mirada psicológica y sociológica
La psicóloga y docente de la Universidad de Aconcagua, Graciela Granados, remarcó que en la actualidad los grupos tienen una mayor tendencia hacia las conductas agresivas hacia los demás.
“Acá nos caracterizamos por nuestro fanatismo o pasión porque el fútbol es una representación social del argentino. Eso es uno de los problemas sociales que tiene la Argentina y que también responden a la crisis social. Tiene que ver con la tendencia individualista que tenemos en este momento posmodernista”, explicó la especialista en psicología social.

Para Granados, este despertar tiene que ver con cómo ha ido creciendo la violencia y se ha transformado en “una construcción social y cultural muy propia del argentino”.
La psicóloga cree necesario la realización de campañas publicitarias con el foco en la concientización de que todos somos parte del problema.
Para el sociólogo e investigador de Conicet, Nazareno Bravo, hay una pregunta clave. Si la sociedad tolera la derrota en un contexto de angustia social.
“Qué tolerancia tenemos a la derrota o a que las cosas no salgan como queremos. Puede ser que haya falta de formación si se trata de ligas en la que se apunte a no lastimar al oponente y hasta de falta de empatía entre pares”, soslayó el también docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo.
Basándose en estas situaciones que padece el fútbol, el sociólogo cuestionó si la sociedad es consciente del deporte que está planteando.
“En todo caso, puede ser interesante replantearse qué tipo de deporte estamos gestando como sociedad, qué ponemos en el deporte que nos intensifica tanto las emociones. El fútbol no solo refleja lo malo de una sociedad, sino también acuerdos, maneras de vivir emociones colectivas, de experimentar esperanzas y alegrías”, concluyó Bravo.
