Natalia e Irene viven hace tres meses en situación de calle. Las mujeres montaron una casilla de nylon detrás de la baranda que separa el zanjón de calle Gobernador Ricardo Videla, esquina Correa Saa, y allí transitan sus días, lejos de sus familiares. El Sol dio a conocer sus historias el sábado pasado y la solidaridad de la gente no se hizo esperar.

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En cuestión de horas, las mujeres recibieron nylon para reforzar el “ranchito”, mercadería, frazadas y hasta ropa de abrigo. “Fue muy rápida la respuesta de la gente. Muchos se acercaron para ayudarnos, incluso, nos ofrecieron dinero para que compremos comida”, contó a El Sol Irene, mientras limpiaba los vidrios de los autos que frenaban sobre la Costanera.

La mujer, además, aseguró que personal del municipio de Godoy Cruz y Guaymallén, comunas de las que son oriundas, se acercaron para brindarle asistencia.

“También vinieron de Contingencia Social y nos ofrecieron realizarnos nuestro Documento Nacional de Identidad (DNI), trámite que gestionamos este mismo lunes, en las oficinas del hipermercado Libertad”, relató.

La resistencia de abandonar el “rancho”

Irene contó que, entre toda la ayuda que recibieron, desde Desarrollo Social les propusieron albergarse en uno de los refugios disponibles en la provincia, a lo que ellas se negaron.

“Realmente nosotras nos sentimos bien estando en este ranchito y no tenemos intenciones de irnos, menos de estar en un lugar donde imponen normas y reglas”, dijo Irene, no sin antes agradecer a las autoridades.

Ante esto, Alejandro Verón, titular de la cartera, manifestó que efectivamente un equipo se acercó al sitio y labró un acta dando cuenta del rechazo de las dos mujeres.

“Ellas no quisieron abandonar el lugar en el que estaban y justificaron que era por cuestiones personales”, contó el funcionario y agregó: “Además, aseguraron que contaban con recursos para alquilar una noche en un hostel, en caso de que hiciera mucho frío”.

Ante la negativa de las mujeres, desde Contingencias les brindaron otro tipo de alternativas de vivienda. “Nos ofrecieron un subsidio de alquiler, por lo que en estos días tenemos que buscar un lugar para alojarnos y el Estado se hará cargo de los gastos. Eso sí lo aceptamos, porque creemos que es mucho más justo”, contó Irene.

Las historias

Las vidas de Natalia e Irene no han sido fáciles y si bien ambas están viviendo en la calle por decisión propia, detrás de sus espaldas hay historias que conmueven. Las dos tienen hijos grandes y por ellos prefieren ocultar su presente, no porque les dé vergüenza, sino porque no les parece ejemplo de nada.

Ambas se conocieron en la populosa barriada de La Gloria y allí comenzaron a vivir diferentes vivencias.

Natalia es madre de adolescentes y le tuvo que pedir al padre de los menores que los cuide mientras ella logra estabilizarse. “A mis hijos voy a verlos, pero no puedo decirles nada. Ellos creen que sigo en la pensión”, contó la mujer.

Irene, en tanto, detalló que tiene 5 hijos y 4 nietos: “Ya están todos grandes, salvo la más chiquita que vive con mi mamá”.

La realidad en Mendoza

De acuerdo con los datos proporcionados por las autoridades de Desarrollo Social, en la actualidad, Mendoza cuenta con unas 180 personas que se encuentran alojadas en los tres albergues disponibles en la provincia.

Los mismos tienen plazas tanto para hombres como mujeres, incluso, muchos de ellos, cuentan con espacio para alojar a más personas en caso de que fuera necesario.

“En unos meses tenemos planificado cerrar un convenio para montar otro refugio en Guaymallén. Es decir, Mendoza cuenta con los recursos para hacer frente a las personas que estén atravesando situaciones complejas como es vivir en la calle. No es algo que ocurra ahora, sino que viene desde hace mucho, por ello nos hemos equipado para brindar la solución necesaria”, dijo Verón.

Otro dato aportado por la cartera es que existen entre 30 y 40 personas que están alojadas en diferentes departamentos, pensiones o hostels (elegidos por ellos mismos) con financiación del Estado. A esas personas, luego de un análisis a cargo de trabajadoras sociales, se les otorga un subsidio de alquiler. 

“Y, por otro lado, existen personas que están en situación de calle de manera crónica y esporádica. Muchos de ellos son jóvenes y, en la mayoría de los casos, el tema de las adicciones, es un factor determinante”, agregó el funcionario y, además, aseguró que más del 90% de las personas que están viviendo en la calle son hombres.

El ministerio dice no haber reportado un crecimiento de casos en Mendoza, y que incluso después de la pandemia han disminuido, aunque aclararon que no cuentan con estadísticas oficiales.

El titular de Desarrollo Social manifestó que “lo que sí se ha observado en los últimos meses es un crecimiento de las personas con estrategia de calle, pidiendo plata en las esquinas o limpiando vidrios”.